García Díez (PP) afea en su blog el comportamiento de dos ediles del PSOE lucense en el San Julián ferrolano
15 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Cada día son más los políticos en activo que tienen y mantienen blogs, cuadernos de bitácora en los que exponen reflexiones, opiniones, propuestas y críticas. Uno de ellos es el ex alcalde, portavoz municipal y casi seguro cabeza de lista al Congreso por el PP, Joaquín García Díez. Es un hombre al que le gustan los buenos modos, la corrección en las formas. Y le disgustó el comportamiento de dos de los miembros del gobierno local que acudieron días pasados a Ferrol a los actos de las fiestas de San Julián. De su enojo deja constancia en su blog. Eso sí, sin dar nombres, que ya se sabe que, a veces, es bueno decir el pecado pero no el pecador.
Dice García Díez en la más reciente aportación a su blog que «en los tiempos que corren uno ya no se atreve a pedir grandes dosis de educación y buenas formas al conjunto de la sociedad (...)». Y añade que «si en el conjunto de la sociedad apreciamos estas carencias, resulta más grave cuando se manifiestan en los que tenemos algún tipo de responsabilidad pública y por tanto de representación social». Para el citado representante del PP «(...) resulta grotesco ver a personas que representando a su ciudad, su provincia, su autonomía... no tienen un mínimo de buenas formas y de saber estar».
García Díez va directo al grano: «Durante el acto de entrega de diversas distinciones a ciudadanos ferrolanos que habían destacado durante el 2007, acto celebrado en el salón de sesiones del Ayuntamiento, por cierto un salón bastante más grande que el de Lugo, me quedé perplejo cuando a los pocos minutos de comenzar el acto, una concejala del grupo de gobierno lucense, cuyo nombre omitiré para evitar su sonrojo, comenzó a roncar a pierna suelta y mantuvo esa postura y actitud durante prácticamente todo el tiempo que duró el ceremonial».
Pero no quedó ahí la cosa, siempre según el relato de García Díez, portavoz del principal grupo de la oposición municipal. «Después, durante el vino que se sirvió a continuación, otro compañero de la anterior se dedicaba a perseguir a los camareros para, a dos manos, ir cogiendo cuanto canapé, trozo de queso, jamón u otras viandas detectaban sus ojos y olfato (...)».
Tampoco le gustó a García Díez que, según él, una vez que la edila adormilada se espabiló dijera a sus compañeros en un tono no precisamente discreto (en su opinión): «Como vinimos en autobús ahora en la comida podemos beber bien que no hay que conducir».
El político popular deja clara su duda sobre las posibilidades de que la asignatura de Educación para la Ciudadanía solucione situaciones como las que describe en su blog.