Más vale prevenir, también en el campo

LUGO

El campo gallego vive el final del viejo modelo agrario, masivo y de subsistencia. Irremediable, pero lentamente, lo va sustituyendo el nuevo sistema en que un mínimo porcentaje de población se dedica a producir lo que demanda el mercado.

Al cambio inexorable que, por motivos puramente vegetativos, está experimentando el sector primario en Galicia, se unen tensiones de alcance mundial que están obligando a la Unión Europea a reorientar a toda prisa la pesada maquinaria de su política agraria.

En medio de cambios tan profundos, la vanguardia de la producción agraria gallega no puede caer en viejos pecados de falta de previsión. La abundancia tradicional de lluvias ha venido escondiendo las deficiencias de un suelo pobre y que apenas retiene el agua que recibe. El campo gallego necesita inversiones para olvidar el lamento permanente y adaptarse a un futuro con cambios en todas las variables, incluida la del clima. Con apoyo público, pero imprescindible iniciativa privada.