Vecinos de Cervantes y de Navia de Suarna muestran su recelo a la propuesta de la Xunta de Galicia de crear un parque natural, que creen que no les traerá beneficios
07 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.«Eu teño un tesouro que é Ancares, un tesouro que me está enterrando vivo». El párroco de Cervantes, Ramiro Martínez Carballosa, le expresaba a Eduardo Vidal Baamonde, delegado provincial de Medio Ambiente, las dificultades de forjarse un futuro en una zona que sufre las consecuencias de la discriminación territorial y el éxodo de población joven. Fue la semana pasada, en San Román, en una de las reuniones que la citada consellería está manteniendo en la comarca para presentar el borrador del Plan de Ordenación dos Recursos Naturais do Parque Natural dos Ancares.
La propuesta de la Xunta de Galicia de crear un parque natural en Os Ancares, un territorio que ostenta ya otras cinco categorías de protección, está siendo recibida con recelo por los vecinos de Cervantes y de Navia de Suarna. Los anteriores galardones apenas trajeron a los propietarios de Os Ancares beneficios y sí en cambio restricciones en el uso de sus tierras, que a la postre han cerrado las puertas a otras salidas económicas para la zona.
Medio centenar de empleos
Eduardo Vidal prometió en Cervantes que el parque traerá 40 o 50 puestos de trabajo, una oficina de gestión administrativa y dinero. Anunció además que la Xunta destinará 15 millones de euros en el 2008 para los -con el de Ancares siete- parques naturales gallegos, el doble de lo presupuestado en el presente ejercicio. El delegado provincial insistió en que los propietarios no sólo van a poder continuar los usos tradicionales de la propiedad, sino que la Xunta tiene como objetivo potenciar las actividades agrícolas, ganaderas y forestales, especialmente aquellas que utilicen estrategias benévolas con el medio ambiente. Prometió ayudas para la mejora de razas autóctonas y una marca de calidad que garantice la valoración en el mercado de los productos ancareses.
Pero los habitantes de Os Ancares, donde no se ven Antena 3, Telecinco ni los otros canales privados de televisión, y donde no existe acceso a Internet y la poca cobertura de telefonía móvil llega de rebote, desconfían de la Administración. Temen sobre todo que la puesta en práctica del plan de ordenación que regulará la gestión del parque les de la espalda. «¿De qué nos serven 200 millóns ou 50 postos de traballo se se volven en contra nosa? Se se intenta prescindir da xente, que é un elemento esencial, entón o proceso será equivocado», cuestionó el párroco de Cervantes.
Dinero que no llega
Mirando hacia atrás, razones para el recelo no les faltan. En los años noventa, el dinero que Europa envió para el desarrollo rural, a través de los distintos planes Leader , apenas llegó a los territorios situados en el corazón de Os Ancares, que son los que sufren mayor discriminación territorial y mayor abandono por parte de las distintas administraciones.
Por otro lado, en la memoria colectiva todavía patalea el recuerdo de la declaración de Os Ancares como Reserva de la Biosfera, en octubre del 2006, cuando la noticia se conoció en la comarca a través de los medios de comunicación y los alcaldes de la zona negaron haber suscrito ningún acuerdo. «Contra vostede non teño nada, porque entón non estaba», le recordó en San Román un vecino a Eduardo Vidal, que entonó el mea culpa: «Eu represento á Administración, que é a mesma. Estamos aquí porque esta vez queremos para facer as cousas ben».