«Antes de edificar se veían desde la muralla los Ancares nevados»

Beatriz Franco

LUGO

Javier es uno de los ciudadanos que a diario optan por realizar un recorrido por el adarve de una muralla que hoy precisamente cumple siete años como Patrimonio de la Humanidad.

-¿Qué le parecen las construcciones que rodean la muralla?

-Hay mucho feísmo urbanístico, tanto en los nuevos como en los viejos edificios. Algunas construcciones actuales como en la zona de San Fernando que destacan sobre las demás son puro feísmo.

-¿Le gusta detenerse en algún sitio en particular?

-No especialmente. Lo que hago es siempre el mismo recorrido. Subo la cuesta de Recatelo, que a veces hasta te hace sudar... Por mencionar algún sitio, destacar la parte de la zona sur, desde donde se ve el monte de Meda. Antes de haber edificado en la puerta de San Pedro se podían ver los Ancares nevados. Era una panorámica preciosa que ahora sólo puede contemplarse a través de una «rendija», que es la calle de Ramón Montenegro.

-¿Con qué frecuencia pasea por el adarve?

-Vengo siempre que puedo, pero por norma general cada dos días. Normalmente doy dos vueltas, que son unos cuatro kilómetros y medio. Desde niño ya paseaba por aquí y ahora disfruto mucho más porque hay más gente como yo que viene a darse una vuelta. Esto está mucho más animado desde que se declaró a la muralla Patrimonio de la Humanidad.