La continuas interrupciones de un edil del Partido Popular ocasionaron que el alcalde socialista le replicara con un contundente «a mí me la suda su moción»
30 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Los vecinos de Láncara que acudieron al último pleno municipal tuvieron la sensación durante unos instantes de asistir a una reedición del enfrentamiento verbal entre el Rey y Chaves en la cumbre Iberoamericana. En este caso el ya famoso «porque no te callas» del Monarca fue sustituido por un malsonante «a mí me la suda tu moción» que el alcalde, Darío Piñeiro, le espetó en medio de una acalorada discusión al edil del PP, Carlos Fernández, después de que éste le interrumpiera continuamente.
Los asistentes se preguntaban sobre que pasaría entre ambos cuando trataran un asunto complicado, puesto que este roce se produjo cuando el edil defendía una moción para arreglar dos pequeños caminos.
El primero en abrir el fuego de acusaciones fue el alcalde cuando en los primeros puntos insinuó que en cada sesión aparecían facturas desconocidas de distintas cuestiones con las que no contaban y que había que abonar, como una de un trabajo del catastro y dos de la pasada Feira do Ano. En este punto ya comenzó a interrumpir al regidor e edil popular. Entró también en juego un tercer invitado, Arturo Sobrado, para explicar que no entendía que el certamen costara cerca de 50.000 euros cuando en concellos como Sarria o Castroverde no llegaba a los 12.000. Dijo que a cada vecino le costaba 18 euros la feria.
La discusión subió de tono en el punto sobre subvenciones municipales a las distintas asociaciones con las que todas las formaciones estuvieron de acuerdo. Carlos Fernández preguntó el destino de los 17.000 euros que no se habían invertido hasta el momento y el alcalde le explicó que se iba a destinar en pagar distintos gastos como trasladar niños a la piscina climatizada a Lugo y otras actividades que irían surgiendo. El regidor dijo que era la primera vez que Leite Río aportaba directamente a nombre del Concello una importante subvención.
Arturo Sobrado aprovechó la ocasión para mostrar un documento en el que aseguró que figuraba la subvención de esa empresa de años anteriores, pero a nombre de una persona, sin mencionarla, a pesar de que desde el PP le pidieron que lo hiciera.
Darío Piñeiro intentó explicar el destino de ese dinero y fue cuando las continuas interrupciones de Fernández provocaron que el alcalde lo expulsara del pleno, aunque no llegó a llevarse a cabo.
El último punto fue el de la famosa moción que provocó el incidente antes comentado y también una nueva amenaza del alcalde al edil popular sobre echarle de la sesión.
Al final la única cordura la puso el edil del BNG, Carlos López Sierra, que pidió a sus compañeros que llevaran la cosa con una mayor tranquilidad.
A nivel decisorio, aprobaron la agrupación de juzgados, aceptaron la donación de un cuadro de la pintora Enma Rodríguez para exponer en la iglesia de Muro, acordaron estudiar la colocación de tres pasos de cebra y trataron tres mociones del Bloque.
Al final de la sesión algún avispado preguntaba si habían quedado grabadas las palabras del alcalde, posiblemente con la intención de colgar su actuación en Youtube o crear el politono «a mí me la suda su moción».