En Londres desde A Fonsagrada

Benigno Lázare

LUGO

José Luis Castelao está habilitando una casa para turismo y atiende desde este municipio la empresa de servicios informáticos que tiene en la capital inglesa

27 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

José Luis Castelao se anticipó a la banda ancha y demostró que ya es posible trabajar desde la propia casa, aunque la vivienda esté en un pequeño núcleo en plena montaña lucense, y la empresa en uno de los principales centros de negocios europeo. Lleva dos años en A Fonsagrada, concretamente en A Bastida, al lado de Pobra de Burón, y atiende la firma de servicios informáticos que tiene en Londres. De todas formas, es una situación provisional que ni el mismo sabe cómo acabará, aunque le gustaría poder quedarse definitivamente aquí, atendiendo la casa de turismo rural que está a punto de abrir, sin renunciar a sus negocios en Inglaterra.

Pese a que no es natural de A Fonsagrada, está muy vinculado a ella. Nació en Castro de Rei, pero a los ocho días ya lo llevaron al municipio de la montaña, del que eran sus abuelos. El siguiente destino fue la localidad asturiana de Abres, lugar al que fue destinada como maestra su madre. Pero como la noria de la vida no se detiene, el siguiente traslado fue a Málaga y de allí a Cádiz, para estudiar perito naval.

Cuando acabó los estudios se marchó a Londres con la intención de aprender inglés, pero no se limitó a conocer el idioma y también hizo arquitectura naval. Hasta hace siete u ocho años trabajó en el diseño de yates y fue entonces cuando se pasó a la informática. Ahora tiene en la ciudad británica su propia empresa dedicada al diseño de páginas web y al márketin informático, entre otras actividades relacionadas con Internet.

Hace dos años se quedó con la casa familiar e inició un largo proceso de restauración que, como es habitual en él, llevó directamente. Durante este tiempo no abandonó su empresa, que por el momento es su medio de vida, lo que lo obligó a viajar a Londres una vez cada dos meses.

Sin embargo, reconoce que durante este período le dedicó mucho más tiempo a las gestiones y a las obras relacionadas con la casa de A Bastida que a la empresa de informática. A lo largo de los 24 meses estuvo dedicado a la restauración casi a jornada completa y atendía la empresa a través de Internet solo dos o tres horas al día.

Ahora las obras están ya prácticamente rematadas y sigue haciendo trámites casi a diario, pero ya le queda mucho tiempo libre, por lo que cree que tendrá que invertir los papeles. Durante un tiempo considera que deberá dedicarle a la empresa de cinco a diez horas diarias, para ponerlo todo al día.

Cuando viaja a Londres aprovecha para hablar personalmente con determinados clientes y todo lo que puede hacer a distancia ya lo atiende desde aquí. Se trajo su agenda de teléfonos locales y habla con mucha gente a través de Internet. Según dice, hay quien desconoce que su interlocutor está residiendo en este rincón de la península.

La casa de turismo tiene varios apartamentos e incluso dispone ya de licencia desde octubre, por lo que espera poder abrirla en breve. Por supuesto, ya tiene una página web, casadabastida.com, pero por falta de tiempo solo pudo colgar fotos. Son 36 vistas de todas las estancias del inmueble y del entorno que, como en toda la zona, es privilegiado. José Luis espera disponer de tiempo en navidades para poder completar la página virtual.

Su oficina de trabajo en A Bastida consta de de tres ordenadores en una mesa llena de cables, que emplea para comunicarse con sus clientes mediante una línea ADSL. También instaló una antena para poder recibir canales de televisión vía satélite, «aunque solo sea para no olvidarme del inglés». El atuendo de trabajo es de lo más informal, e incluso hace pocos días utilizaba en el interior de la vivienda un pantalón corto y unas chanclas. De momento vive solo y a mediodía acude a comer casi a diario a los restaurantes de la villa fonsagradina.