En las últimas jornadas, los adversarios han exprimido al máximo la producción estadística de alguno de sus interiores ante un Leche Río que sigue venciendo
20 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Las tres victorias cosechadas por el Breogán desde que perdieron en Huelva han catapultado a los celestes a la cuarta posición de la LEB Oro. En medio de una racha de seis triunfos sobre las siete últimas jornadas, el Leche Río persigue encadenar una nueva alegría para batir el registro consecutivo de la presente campaña. Pero en una racha tan positiva, se da un detalle recurrente en cada uno de los envites de las pasadas semanas. Algún interior de los equipos rivales siempre alcanza guarismos por encima de su media. La defensa agresiva de los lucenses podría ser una de las causas por las que la pintura sufre en mayor medida el impacto de los postes contrarios. Algunos puntos llegan cuando los oponentes salvan la presión y alcanzan la oportunidad de una canasta fácil. Pero también el hecho de no contar con un intimidador que pueda modificar los lanzamientos de los contrincantes podría repercutir en el potencial de los de Paco García.
Abanico de opciones
Davis arrastra problemas físicos que le llevan, instintivamente, a actuar cada vez con mayor insistencia de cara al aro. Su contribución reboteadora es innegable, pero sujetar a postes se convierte en complicado en ocasiones. Ya sucedió en Burgos y en Lugo ante el Inca, choques en los que se cargó de faltas con rapidez. El resto del juego interior celeste lo forman hombres que respiran mejor si se mueven alejados de la canasta.
Desde que el Breogán rubricó su triunfo más claro de la temporada ante el Melilla (81-63), el poderío interior de los rivales ha ido mellando cada jornada el aro celeste. Tras el choque ante los norteafricanos, Paco Olmos no dudó a la hora de tildar la defensa de los de Paco García como «de libro». Pero en Huelva, el decorado cambió. Morón y Silinskis se encumbraron en la victoria de los andaluces sobre un Leche Río que regaló el partido. Morón se fue a 21 puntos y 6 rebotes (muy por encima de los 9 y 3 que promedia respectivamente). La baja aportación de un mediocre Junyent fue paliada además por un tapado: Silinskis remató a los gallegos con 15 puntos con un sólo fallo (muy por encima de los 6 que alcanza por encuentro).
En la trabajada victoria ante el Inca, el pívot Hamilton se hizo con el cetro de MVP de la jornada. Actuó cinco minutos más de los que suele ser habitual y alcanzó unos guarismos de 17 puntos y 7 rebotes (superiores a su promedio de 12 y 4,5).
Algo similar sucedió hace dos semanas en Burgos. Lo Grippo se fue a una anotación de 19 puntos (por encima de los 12 habituales) y a 11 faltas recibidas (en lo que se ha consumido de campaña ha sido objeto de 22 personales).
Postes abiertos
Algunos de los interiores rivales que disponen de buen lanzamiento exterior también han subido sus prestaciones ante el Leche Río. El ejemplo más reciente es el de Balmón, que durante la visita del Palma al Pazo se fue a los 20 puntos y y rebotes. La ausencia de Lou Roe otorgó un mayor protagonismo sobre el parqué a los pívots baleares.
En la tercera jornada se dio una circunstancia parecida. Durante el partido contra Los Barrios, André Howard anotó 25 puntos en los 35 minutos que permaneció en la pista. Los promedios del jugador a lo largo de la temporada son 9,2 puntos en 25 minutos. Victor Cuthbert fue el jugador más destacado del Cai en la brillante victoria que el Breogán consiguió en Zaragoza. El ala pívot de los maños salió del banquillo para aportar 17 puntos y 7 rebotes, casi el doble de lo que produce en cada encuentro.
Una mayor normalidad estadística se produjo en las dos jornadas iniciales del curso. En las derrotas ante La Laguna y Bruesa, ninguno de los pívots rivales se fue por encima de sus guarismos cotidianos. En aquellas ocasiones fueron Levi Rost y Andy Panko los que generaron mayores estropicios a la defensa del Leche Río.