La Consellería de Cultura no permitió durante años instalar papeleras en la Muralla pero contrató la obra que se ejecuta en el solar del Vicerrectorado, en la plaza Pío XII, que incluye la apertura de una larga roza en el paramento interior del monumento. El arquitecto autor del proyecto, Felipe Peña, aseguró que es la única solución constructiva para evitar que se filtre agua a los restos arqueológicos a musealizar. El director xeral de Patrimonio, Felipe Arias, declaró que la solución elegida fue la que los técnicos consideraron «máis acaída», entre otras cosas, para evitar la necesidad de pilares que podrían incidir en los restos a musealizar. El arquitecto autor del proyecto, Felipe Peña, aseguró ayer que todo el trabajo se lleva a cabo con el debido control arqueológico y de Patrimonio. Afirmó que la estructura se acerca a la Muralla, pero no se apoya en ella. El punto de contacto es un paño de vidrio, que se mete en la Muralla para que no entre agua al yacimiento arqueológico que cubre. Entre los vestigios históricos a proteger está un trozo del revoque original de la Muralla, de unos cuatro metros de alto. El objetivo es evitar que entre agua al yacimiento. Un aislante de plomo impedirá el contacto directo con la Muralla. Peña dijo que la roza está prevista en el proyecto, y que éste cuenta con todos los informes favorables. Afirmó que no hay otra solución para proteger los restos que se van a musealizar. Dijo que esta intervención se ajusta al plan especial del casco histórico. El director xeral de Patrimonio, Felipe Peña, tuvo ayer un día de intenso trabajo. Pasada la media tarde, respondió a las preguntas de La Voz de Galicia. Comenzó por señalar que en ese momento no tenía los detalles técnicos, si bien recordaba el porqué de la solución técnica adoptada. Aclaró que, aunque la cubierta de lo que será la exposición de los restos arqueológicos entra en la Muralla, no se apoya en ella directamente. El objetivo de esta solución es, entre otros, evitar que hubiera pilares en medio del yacimiento arqueológico. Peña afirmó que para cualquier intervención en monumentos se estudian múltiples opciones y los técnicos «buscan a solución máis acaída a cada caso». Posibilidad A Peña se le preguntó con insistencia cómo es posible que se pueda hacer una roza en la Muralla para el fin indicado y, sin embargo, no se puedan acometer actuaciones menores como la instalación de papeleras. El director xeral de Patrimonio aseguró que desde que está en el cargo no rechazaron la posibilidad de instalar mobiliario urbano discreto. Dijo que no sabe de qué año data la decisión de no autorizar las papeleras. Apuntó que igual que se instalaron las luminarias del adarve tampoco tiene por qué ser imposible una actuación como la indicada. La pregunta que se hacen en los últimos días numerosos lucenses es por qué la Xunta en una obra promovida por ella puede actuar sobre el monumento romano y sin embargo la Administración autonómica exige innumerables requisitos para intervenciones en otros bienes no monumentales. A Felipe Arias se le preguntó si, en caso de que en un edificio pegada a la Muralla hubiera problemas de filtraciones de agua, sería posible una solución como la adoptada en el Vicerrectorado. La respuesta del director xeral de Patrimonio fue que sería preciso estudiar las opciones técnicas posibles. En la Universidade de Santiago declinaron opinar sobre este asunto y se limitaron a indicar que se trata de una obra contratada y dirigida por la Consellería de Cultura, en el marco de un convenio en el que también participa el Concello de Lugo.