Un pintor reivindicado

La Voz

LUGO

El Círculo de las Artes posee un cuadro del desconocido Abelardo Miguel, gran amigo de López Guntín

24 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Abelardo Miguel (1910-1991) fue un pintor de Pontedeume, sobre el que no existía bibliografía alguna, siendo prácticamente un desconocido en la Historia del Arte gallego, hasta que la historiadora y crítica de arte María Fidalgo Casares se propuso reivindicar su figura. Recientemente ha conseguido su inclusión en la Gran Enciclopedia Gallega y actualmente prepara una monografía sobre él y la catalogación de sus obras.

Los datos que María Fidalgo ha conseguido recopilar sobre Abelardo Miguel revelan que «fue muy prolífico, y en los años 50 y 60 expuso en todas las capitales gallegas y en diversos centros gallegos, pero a partir de los 70 hasta su muerte no volvió a salir de su villa natal. En concreto, en la ciudad de Lugo expuso al menos dos veces: en 1954 en el Círculo de las Artes y en 1962 en el Palacio municipal, con un enorme éxito de público y ventas».

La relación con López Guntín es uno de los aspectos más significativos de la biografía del pintor de Pontedeume, tal como relata esta historiadora: «Aunque era un artista independiente que rehuía todo tipo de camarillas y tertulias artísticas, mantuvo una estrechísima amistad con el pintor lucense López Guntín, por lo que visitaba asiduamente la ciudad de Lugo. De hecho, cuando se rehabilita el retablo de la gran iglesia parroquial de Pontedeume y se le confía a Abelardo Miguel el trabajo, éste recomienda a su amigo López Guntín, al considerar que era el más cualificado para el trabajo de rehabilitación, y es López Guntín el encargado de realizarlo, trasladándose a Pontedeume durante los trabajos de renovación del templo».

La vinculación de Abelardo Miguel con Lugo no termina aquí. De hecho, las indagaciones de María Fidalgo revelan que «la totalidad de la extensa obra del pintor está en manos de particulares, con dos excepciones: un cuadro en el Museo de Ourense y otra obra de su primerísima época que posee el Círculo de las Artes de Lugo, llamada Barrio de San Lázaro . La singularidad de este cuadro es que es un paisaje urbano, muy poco habitual en el pintor, al margen de las vistas de su villa eumesa. Es de su primera época, en la que el dibujo tiene mucho peso en la composición, y es en esta obra en la que más se acusa la influencia cubista de su maestro, el gran Vázquez Díaz. Él siempre había mostrado su admiración hacia el pintor de Huelva, pero sólo en la obra de Lugo es constatable esta influencia».

Entre los particulares que poseen un cuadro de Abelardo Miguel «hay al menos un centenar de lucenses que posiblemente desconozcan la autoría del mismo», afirma esta crítica de arte.