El lema del día mundial de este año, que recalca la importancia del medio ambiente, tiene un precedente en obras como las galerías que se ven en lugares como Vilalba
30 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.El Día Mundial de la Arquitectura, que se celebra mañana, ha elegido como uno de los mensajes de este año que esa disciplina no es otra cosa que el patrimonio habitable: nada de despilfarros en recursos o en formas y sí atención a cuestiones como el acceso a la vivienda o la reducción de emisiones contaminantes.
Hay elementos arquitectónicos que a simple vista pueden parecer meros adornos o elementos de distinción social o económica. ¿No ha pensado eso alguien alguna vez viendo las galerías de algunos edificios? Sin embargo, lo que hay tras esa solución técnica es un trabajo que protege de la lluvia y de los rigores climáticos. De igual modo, aunque en menor proporción, se trata de una solución que no se encuentra solo en ciudades del litoral -Viveiro y A Coruña son ejemplos paradigmáticos- sino que se puede apreciar en lugares alejados de la costa como Vilalba.
El arquitecto de la oficina de rehabilitación, Justo Portela, accedió anteayer a la petición de este periódico de señalar edificios de la capital chairega cuyas fachadas contienen aún las galerías con las que fueron construidos. El primero de ellos fue un edificio de la calle Valeriano Valdesuso, que destaca por presentar una esquina redondeada, lo cual implica una mayor dificultad en el trabajo.
Un segundo ejemplo se aprecia en la plaza de Santa María, en un edificio que hace esquina con Concepción Arenal. Se aprecia un enriquecimiento del diseño por el arco que se forma en la parte superior de los cristales, aunque Portela advierte de que las galerías son sobre todo un recurso práctico. En primer lugar, una fachada lisa permite que el agua resbale y no quede retenida. En segundo, la galería conserva el calor en el invierno y permite corregir los rigores del verano.
Además, a estas alturas del recorrido por la zona vieja de Vilalba Portela aporta otro dato sobre estas obras. Están hechas con madera de castaño, lo que garantiza su conservación: Portela dice además que materiales como el aluminio o el PVC pueden acarrear problemas -oxidación, corrosión o dilataciones- que no se dan en la madera.
Siguiendo con el paseo, el recorrido llega a Conde Pallares en cuya acera par se aprecian otros dos buenos elementos. Estos dos edificios, como los anteriores, pueden datar de los inicios del siglo pasado. Algunos detalles, como las cornisas, pueden variar según el poder adquisitivo de las familias, aunque en general responden a una función.
Muros de cristal
Portela afirma que muchos edificios contienen hoy fachadas acristaladas que más bien actúan como muros: si no se matiza la entrada de sol, puede ser necesaria la colocación de persianas; pero esa solución puede disparar la temperatura interior y obligar a la instalación de aire acondicionado, lo que conlleva más gasto y más consumo energético.
El arquitecto agrega además que los problemas que ha descubierto en algunas galerías se debían a actuaciones posteriores, no a defectos del momento en que se construyeron. Parece claro, pues, que estos edificios del pasado que hoy atraen miradas de vecinos y forasteros son más que una fachada bonita.