El acto oficial de hermanamiento de Vilalba y Collado Villalba se convierte en un canto al deseo de compartir un futuro común, apoyado en los ciudadanos
02 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Los alcaldes tienen la potestad de oficiar bodas civiles, lo que equivale a reconocer su poder para oficializar uniones que han surgido de sentimientos mutuos. Pero también tienen facultad para rubricar actos que sellan sentimientos colectivos, como quedó reflejado ayer por la tarde en el salón de plenos del consistorio vilalbés.
El regidor de Vilalba, Gerardo Criado (PP), y el de Collado Villalba, José Pablo González Durán, presidieron el acto de hermanamiento de ambos municipios: como quedó patente en los discursos, surge de la voluntad política pero sobre todo de la voluntad de los ciudadanos, y se pretende que sea la participación de todo tipo de asociaciones la que lo mantenga en lo sucesivo.
En la lectura del acuerdo que recoge el hermanamiento, Agustín Baamonde, concejal vilalbés y parlamentario autonómico, destacó que la decisión de las corporaciones daba forma oficial a un sentimiento «que xa existe de forma e de corazón» y que se había tomado «libre e espontáneamente» para favorecer un futuro común.
Numerosos motivos
Criado subrayó que el hermanamiento de ayer, primero que suscribe oficialmente el municipio, tenía fundadas razones, entre las que citó las similitudes de toponimia y la presencia de vilalbeses el ayuntamiento madrileño, que funcionan, dijo, como cordón umbilical de esta relación. También recalcó la importancia de haber elegido las fiestas de San Ramón como fecha para el acto de ayer, dada la importancia social que tienen en el ayuntamiento.
El alcalde de Collado Villalba destacó la existencia de motivos «más que suficientes» para efectuar el hermanamiento, y entre ellos citó el peso de la colonia gallega en general y del Centro Gallego en particular: son numerosos, dijo, los gallegos que llevan años viviendo en el municipio aunque pese a ello conservan «una morriña tremenda».
El acto se celebró en un salón de plenos que estaba lleno como no suele ser habitual. En la mesa presidencial, junto a los dos alcaldes y a Baamonde, se sentaron dos concejales de Collado Villalba, Carlos López y Rosana Crespo. González Durán manifestó, y Criado asintió, que las diferencias políticas no habían sido un obstáculo para cerrar el hermanamiento. Vecinos de ambos municipios, la reina y las damas del San Ramón y concejales de los dos ayuntamientos ocupaban tanto los puestos reservados a miembros de la corporación como los asientos destinados al público.
Juntos al festival
Una vez firmado el acto, el primer acto que iban a compartir los dos municipios era la asistencia al festival de bandas previsto en el auditorio. Y mientras autoridades y vecinos salían de la casa consistorial, en la alameda empezaban ya las pruebas de sonido de una de las orquestas que iban a tocar en la verbena.
La situación era una muestra más del ambiente festivo de la capital chairega, que ayer vivió el día dedicado a Santa María. Igual que anteayer, día de San Ramón, el programa empezó con misa, procesión con asistencia de autoridades y de grupos musicales y un gran ambiente de animación en la alameda a la hora de la sesión vermú. Con el buen tiempo como aliado firme, los días centrales de las fiestas han permitido a vilalbeses y visitantes disfrutar en la calle de estos días.
De igual modo que la alameda y las zonas más próximas estuvieron muy animadas ayer y anteayer en diferentes momentos, la parte vieja ofreció un aspecto diferente al habitual con el mercado medieval. Los puestos, instalados sobre todo en las plazas de Santa María y del Coronel Pena, permitían comprar productos de artesanía y de alimentación: empanadas, quesos de San Simón, almendras o piñones estaban al alcance de los visitantes.
El mercado es el particular viaje al pasado de unas fiestas que miran al porvenir de un modo especial, con el aliciente de dos municipios que quieren compartir parte de su futuro.