Durante el próximo pleno municipal, que tendrá lugar el día 3 de septiembre, el grupo socialista recuperará la posibilidad de imponer su criterio. Ese día dejará de ser concejala la nacionalista Cristina Ferreiro, que sustituirá en el Parlamento de Galicia a María Xosé Vega Buján, actual vicepresidenta tercera de la Diputación. Su puesto en la corporación local lo ocupará el sindicalista Xosé Chorén, que figuraba a continuación en la candidatura. Sin embargo, éste no tomará posesión hasta el siguiente pleno por lo que, en caso de empate, decidirá el voto de calidad del alcalde.
Ante esta eventualidad, está prácticamente descartado que los grupos de la oposición realicen alguna propuesta de especial importancia o que no cuente con el beneplácito del grupo de gobierno. Precisamente, el orden del día será tratado en la junta de portavoces convocada para mañana.
Por su parte, el BNG volvió ayer a la carga contra el alcalde, al que responsabiliza de que el Concello de Lugo sea el único en el que no hay un gobierno bipartito. El portavoz nacionalista, Xosé Anxo Lage, se refirió a declaraciones efectuadas tanto por el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, como por el secretario federal de organización del PSOE, José Blanco. Ambos se mostraron partidarios de un acuerdo para conseguir un gobierno mayoritario y estable.
Lage considera que el criterio manifestado por ambos dirigentes socialistas es «a constatación de que Orozco vai por libre no su partido» y constituye un mensaje y un toque de atención al mandatario municipal. El Bloque concede especial importancia al reconocimiento en el seno de los socialistas de que en Lugo hay un gobierno inestable. En este sentido, el portavoz afirmó ayer que «tanto Blanco como Touriño están a decir públicamente que a entrada do BNG daría estabilidade ao goberno da cidade». El edil nacionalista afirmó coincidir con ambos en que un gobierno inestable y débil no es bueno, por lo que considera que deberán convencer al alcalde de que asuma la pérdida de la mayoría absoluta.