Los efectos de fuego tras un año

Patricia Castellano

LUGO

Algunas parroquias del municipio, como Larxentes y Quintá, todavía no se han recuperado de los incendios, y entre los vecinos se deja entrever cierta inquietud

23 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Viajar por el concello lucense de Navia de Suarna en los meses estivales es algo habitual para un buen número de turistas, que gustan de apreciar la abrupta belleza del paisaje. Al caminar entre la gente de la zona se siente, a cada paso, una extraña sensación de inquietud. En el pueblo de Navia, pocos son los vestigios que dejan entrever el mal trago que vivieron sus gentes con los incendios que asolaron la zona, hace ahora poco más de un año.

Atrás quedó la desesperación de dejar tras de sí la casa de toda la vida, el miedo a no regresar, y la incertidumbre de ver las llamas acercarse cada vez más y más. Ahora, de todo aquello, sólo quedan las miles de especies arbóreas quemadas que tardarán muchos años en recuperarse, y el sentir desconfiado de los habitantes de la comarca, que todavía muestran en sus rostros la sombra de la duda.

Entre las calles de Navia se dejan ver, con cierta frecuencia, algunos militares que se dedican a controlar la zona ante la amenaza de nuevos incendios. «Estes homes do exército non van facer moito por nós, o que hai que saber é quen prende o lume nos montes, porque a xente destas terras non é, iso seguro. Xa non temos medo, porque pouco quedou sen queimar o ano pasado» indicaba uno de los vecinos de Navia, José Fernández, que al pronunciar la palabra lume, aún deja entrever un cierto titubeo en sus labios.

El nuevo alcalde de Navia, Ignacio García Palacios, afirma que la posibilidad de que la situación del año pasado se repita, es difícil «por suerte, la climatología nos acompaña este año. Aunque lo cierto es que no hay muchas medidas que se puedan aplicar para prevenir los incendios. Aún así, nos estamos esforzando por mejorar la situación, y Medio Rural está procediento a la repoblación de los montes, con frondosas». Desde la aldea de Quintá, una de las parroquias más afectadas por el fuego, se distingue a lo lejos, un cortafuegos reciente. Los habitantes de la zona, saben que recuperan la carballeira centenaria que tenían al lado de sus casas, será imposible por lo pedregoso del suelo. No cierran los ojos a la realidad, porque son conocedores de que en este caso, no serviría de mucho. Entre los vecinos sólo se siente resignación, simplemente resignación.