El marinero Félix Felipa se hacía ayer al mar, desde Burela, con la preocupación de no haber podido hablar con su esposa y de no conocer a su hijo pequeño
21 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Del puerto de Burela partía ayer el Adviento , para una nueva marea. Uno de sus tripulantes, el peruano Félix Felipa, encara esta nueva singladura de quince o veinte días en la mar con la preocupación de no haber podido hablar con su esposa, Sonia Ramos, que se encuentra en Perú, ni de haber visto todavía, desde que nació hace unos tres años, a su hijo pequeño. Tenía pensado viajar a su país recientemente, para conocerlo, pero se lo impidió una lesión en un hombro, que le obligó a coger una baja. Tras hablar la pasada semana con sus padres sabe ha posido enterarse de que dos de sus tíos han fallecido en el terremoto, aunque su mujer e hijos están bien.
La concejala de Servicios Sociais, Neves Cando, ha charlado ayer de nuevo con Felipa que, según nos cuenta, le ha facilitado los datos de su esposa, con la que desde el Concello intentarán contactar para mantener informado al marinero.
Ayer también se ha entrevistado la concejala nacionalista con otros inmigrantes peruanos afincados en Burela que poco a poco van reuniendo datos de conocidos o familiares que han sufrido de algún modo la catástrofe. Una de ellas es la viuda del tripulante del Nuevo Amadorín Félix Armando Peña Peña, fallecido en mayo de este año cuando la embarcación naufragaba en las costas de Ribadeo. Tiene un hijo en Lima, viviendo con una hermana, que es el que la está informando de la situación en que se encuentran algunos conocidos y familiares que viven en el área de Pisco. La mujer está realizando gestiones con la intención de traérselo a España con ella el mes que viene.
Los problemas para comunicarse son uno de los principales obstáculos que se están encontrando los inmigrantes peruanos afincados en la comarca; tienen también noticias de que el reparto de ayuda en su país no está llegando. Cando explicaba que está reuniendo números de teléfono y llamándolos para ver si hay más familias afectadas, porque poco a poco se van sabiendo datos al respecto.
Viveiro es otra de las localidades mariñanas donde se asienta una comunidad de inmigrantes peruanos. El armador de uno de los barcos de Celeiro que tiene trabajadores de este país nos indicaba ayer que no tiene noticias de que ninguno esté afectado directamente por la tragedia.