La Policía Local guitiricense combina multas y consejos en el período del año en que el número de coches se duplica
02 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.VILALBa | Un miércoles de principios de agosto no es cualquier cosa en Guitiriz, sino el inicio de un mes de pleno ajetreo: llegan los forasteros, aumentan los coches y la capacidad del casco urbano es la que es. La situación se complica por la estructura urbana de una localidad en donde la travesía de la N-VI es aún la principal arteria y por unas conductas habituales de los conductores que parecen manifiestamente mejorables.
«Aquí se aparca muy mal». La frase, pronunciada ayer por uno de los agentes de la Policía Local, parece resumir uno de los principales problemas del tráfico que soporta el casco urbano guitiricense. Sin embargo, con la enfermedad aparece también la medicina, que el mencionado cuerpo aplica con dos sistemas diferentes: multar y sancionar son las maneras con las que se busca una circulación más fluida y más respetuosa con las normas.
«Se perjudican ellos mismos». Así opina la Policía Local sobre las consecuencias de los estacionamientos elegidos y realizados de prisa y corriendo. A la situación derivada de la falta de respeto por las normas hay que añadir que agosto es un mes desmesurado, como reconocen los responsables de regular la circulación. Prácticamente se duplica el número de vehículos, con lo que en un miércoles, día de mercado, los males se multiplican: más de 1.000 vehículos, alrededor de 1.200 o 1.300, pasan por la villa en un día como el de ayer.
El cruce más céntrico de la villa -el formado por la confluencia de las calles Concello, Rosalía de Castro, Diputación y A Coruña- es también el más problemático por la presencia de vehículos. Frente a tantos problemas, sin embargo, se presenta una situación favorable: en este verano no se ha producido ningún accidente.
La falta de un acceso directo desde la autovía condena a parte del tráfico pesado a cruzar el centro para llegar al parque empresarial y a aumentar por tanto el ajetreo de una villa cuya fama creció como destino termal, lo que supone tranquilidad. Mientras tanto, se buscan fórmulas para que el tráfico no moleste más de lo habitual.