Cerca de un centenar de embarcaciones participaron en la procesión marítima en honor a la Virgen del Carmen
30 jul 2007 . Actualizado a las 02:00 h.viveiro | Dos años atrás, un armador de la localidad coruñesa de Aguiño fue condenado a indemnizar con 276.968 euros, más intereses, a un invitado que llevaba en su pesquero por las lesiones que sufrió en una procesión marítima a causa de una «maniobra imprudente por no haber adoptado las medidas necesarias para garantizar su seguridad». Desde entonces, las autoridades obligan a contratar seguros de responsabilidad civil y restringen las personas ajenas a la tripulación que pueden ir a bordo. Mientras en otros puertos las procesiones marítimas desaparecieron o se redujeron a su mínima expresión, el mariñano de Celeiro mantiene viva una tradición iniciada en 1951.
Cumpliendo las normas, la única diferencia es que los pesqueros ya no van atestados de gente, pues en Celeiro llevan años contratando seguros por si ocurre algún percance. Parecen inevitables frustraciones como las que se vieron ayer en Celeiro, donde quedaron en tierra algunos de los que deseaban participar en la procesión sin haber sido invitados a ningún barco. Para evitar discusiones, la mayoría de las embarcaciones zarparon casi una hora antes del desfile.
Con el resto de la flota por la dársena, comenzó cuando soltó amarras la nave capitana, el palangrero de Gran Sol Anxuela. A bordo, un nutrido grupo de autoridades acompañaba a la Virgen del Carmen, la patrona de los marineros. Entre ellas, el presidente de la Diputación, Gómez Besteiro; el alcalde de Viveiro, Melchor Roel; el director autonómico de Estruturas Pesqueiras, José Manuel López; el senador César Aja; el portavoz del PSdeG-PSOE en la Cámara, Ismael Rego; el obispo de Mondoñedo-Ferrol, Sánchez Monge; el patrón mayor de Celeiro, Domingo Rey; o el presidente de Puerto de Celeiro, José Novo.
Seguido por 34 pesqueros y 49 embarcaciones de recreo, a las 11.30 horas el Anxuela enfiló hacia la bocana de la ría. Cinco minutos antes de mediodía, se mantuvo al ralentí en la bocana de la dársena y con la playa de Covas al fondo. Alcalde, patrón mayor, presidente de Puerto de Celeiro, obispo y el cura de Celeiro lanzaron al mar una corona de laurel y ramos de flores, en homenaje a los náufragos. Fue el único momento de silencio.
Después, una a una, saludando a la Virgen y a la nave capitana con sus bocinas e incluso cantando canciones, todas y cada una de las embarcaciones pasaron por el costado del Anxuela para ser bendecidas. Media hora después, con mucho público en los muelles, los pesqueros brindaron una sonora despedida a la patrona de los marineros, que abandonaba el puerto para dirigirse a la iglesia de Celeiro, donde se celebró una misa.