?os vecinos del edificio situado en el número 19 de la avenida Navia Castrillón de Viveiro están atemorizados por las vibraciones que afectan al inmueble en el que viven; tienen miedo a que se les caiga encima, y la situación tiene su origen en la demolición de dos edificios anexos en cuyo solar se construirán próximamente más de veinte pisos. Los trabajos se iniciaron hace unas semanas, pero los ruidos, vibraciones y grietas que algunos de los propietarios señalan tener en diferentes partes de sus viviendas, comenzaban cuando entraba en acción la maquinaria pesada. Los afectados explican cómo se tambalean lámparas, cristalerías y otros objetos, «e incluso los cimientos», como ocurrió hace unos días a primeras horas de la mañana, lo que motivó las primeras llamadas a la Policía Local de Viveiro. Desde la alcaldía se ordenó la paralización hasta que la constructora presentara el plan de seguridad de la demolición. Después se retomaron los trabajos, y con ellos, aunque no de forma continua, los golpes que provocan las vibraciones. La aseguradora del inmueble ya está al tanto, y el lunes la comunidad de propietarios celebrará junta extraordinaria y urgente en la que no descarta recurrir a un notario para que levante acta de una situación que ya ha hecho, en más de una ocasión, salir corriendo de sus casas a más de un residente. Purgas en las tuberías ?on la llegada del período estival, el consumo de agua se dispara, no sólo por el aumento de la demanda habitual, sino también porque la población se incrementa en localidades costeras como Viveiro. Para evitar problemas, Aquagest, la concesionaria del suministro de agua purga las principales conducciones. La purga consiste en dejar correr el agua por las cañerías y derivarla hacia la red de alcantarillado. Así se arrastran todos los residuos que puedan haberse acumulado durante el invierno. Desde Aquagest confirmaron que con esta medida se pretende evitar que salga turbia ante el aumento de consumo de agua propio de estas fechas veraniegas. A lo largo del invierno, el consumo de agua es mucho menor, por las tuberías no circulan tantos litros de agua como en verano y suelen acumularse residuos en la red general.