Las anécdotas de los votantes

LUGO

Algunos colegios electorales no reunían las condiciones ni de salubridad ni de seguridad Políticos y deportistas madrugaron. Los primeros, para salir en la tele a mediodía

28 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

?l domingo fue una jornada más larga que de costumbre para muchos vocales y presidentes de las mesas electorales. El cansancio, las repetidas explicaciones y los nervios de última hora se vieron compensados por las risas y los cafés compartidos durante el día. Unos más que otros pasaron frío y otros ocuparon instalaciones que durante el año parecen no tener mucho uso. Hasta el colegio electoral de Cazás (Xermade) alguno de los miembros se llevó a la mesa un ordenador portátil, herramienta que después del recuento le permitiría comprobar en tiempo real los datos que publicaba el Ministerio del Interior, una imagen que rachaba con la sobriedad de las instalaciones. También hubo candidatos dispuestos a comprobar que todo funcionaba correctamente. María del Mar Hermida, número 2 en la lista del BNG xermadino, visitó algunas mesas del municipio. En la de Roupar, donde coincidió con el candidato y futuro alcalde xermadino, Tomás Rodríguez, no tuvo más remedio que entrar con uno de sus hijos que acababa de despertarse. ¡Cosas que le ocurren a las madres jóvenes! Madrugones y quejas Y si los políticos madrugaron para votar y poder salir en los telediarios de mediodía, otros lucenses tomaron nota y se levantaron temprano para cumplir con dos obligaciones en un día que amenazaba lluvia: acudir a las urnas y practicar deporte. En fin, una jornada dura pero en parte divertida. Una de las incidencias se registró al mediodía en el colegio de Serra de Outes: el PSOE comunicó a la junta electoral y avisó a la policía de que había bastantes carteles en los que se podían leer críticas contra Orozco, Touriño y Zapatero. Tenían varias faltas de ortografía. Nacionalistas y socialistas también se quejaron ante los miembros de la mesa electoral de que en el exterior del colegio Rosalía de Castro había aparcadas dos furgonetas del PSOE con publicidad electoral.