El vecino que tiene amargado al alcalde de Pedrafita

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Piden tratamiento médico para un hombre de Hospital da Condesa que coloca carteles y supuestamente sufre manía persecutoria contra el regidor José Luis Raposo Magdalena

24 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Un vecino de Hospital da Condesa, en pleno Camiño de Santiago, trae desde hace tiempo por la calle de la amargura al alcalde de Pedrafita, José Luis Raposo. El regidor no tuvo más remedio que denunciar a Amador Marcos López por presuntas calumnias e injurias porque no deja de presentar escritos en el concello en los que dice, entre otras muchas cosas, que el titular de la alcaldía es un terrorista porque, asegura, le hace la vida imposible desde hace 16 años. El juicio tuvo lugar ayer. El forense que se ocupó de analizar al imputado dijo que éste sufre un trastorno por ideas delirantes paranoides y que tiene un delirio persecutorio hacia el alcalde. En su opinión tiene que ser sometido a tratamiento psiquiátrico ambulatorio externo. Como no tiene conciencia de su mal, no quiere que le atiendan. «Sí, para que me den unha inxeción como lle deron ao Domingo», respondió ayer en el juicio. El fiscal también entiende que a este hombre debe serle impuesta una condena que suponga su atención médica. La acusación particular, ejercida por el alcalde, solicitó a la jueza que este hombre, que vive solo, sea internado para tratamiento, que se le prohíba acercarse al consistorio de Pedrafita durante cuatro años y durante este tiempo a menos de 500 metros del alcalde. En uno de los escritos de puño y letra de Amador que llegó al concello hacía referencia a que las «prácticas terroristas son o seu forte, debido a súa mente enferma». Los demás que envió hacían referencia a hechos similares, así como también los carteles que puso en la ventana de su casa, situada delante del albergue de peregrinos. En sus declaración de ayer dijo que llevaba 16 años aterrorizado «sufriendo el terror municipal» y señaló que Raposo actuaba como «un mando agresor». Dijo que había puesto los carteles en las ventanas para quejarse del «terrorismo municipal» y apuntó que había enfermos mentales con cargos públicos. El alcalde declaró que el acusado se presenta constantemente en el Concello y que lo estaba desacreditando no sólo a él sino también al municipio. Cada vez que hay un acto oficial, dijo, él va con un cartel. Incluso se plantó, recordó, ante el presidente Zapatero cuando estuvo en Lugo. «Es un ciudadano tratado como todos», explicó Raposo.