El auténtico vino de Champaña

La Voz

LUGO

FOTOS: PRADERO

Rúa da Raíña

25 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Por definición, casi todo lo relacionado con las bodas tiende a lo hortera y al ridículo. Señoras con gasas que se les enganchan en las sillas, niños vestidos como pimpollos con un collage de chocolate y vainilla en la pechera y señores con el nudo de la corbata a la altura del ombligo y la blanca camisa convertida en el traje de una folclórica por mor de la salsa de las chirlas. Pero las mayores atrocidades se cometen (o acometen) con el espumoso, generalmente dulzón, que se emplea inicialmente como propulsor para que el corcho estalle con estruendo contra el techo de la sala, y posteriormente el ocasional sumiller hace una torre con las copas y las va llenando desde la cima. ¿A qué viene todo esto? A que es la síntesis de lo que no se debe hacer y la antítesis de lo afirmado en la jornada celebrada ayer en el Círculo, dedicada al champán. Estuvo organizada por Servino.net y por la Asociación de Sumilleres Gallaecia, para difundir todavía más las cualidades de la región de Champaña que, por extensión, llegó a dar nombre a todos los vinos espumosos. Desde las diez de la mañana hubo una sesión, a cargo de Luis Paadín , en la que fueron debatidas cuestiones como las variedades, la vinificación y el ensamblaje. A mediodía fue realizada una cata, dirigida por la sumiller Mercedes González , en la que los participantes compararon y comentaron ocho vinos diferentes. Las cerca de 30 personas que asistieron también cataron otros 12 champanes durante la comida que tuvo lugar en el restaurante España. La última parte de tan espumosa jornada se desarrolló de nuevo en el Círculo, desde las cinco y media de la tarde hasta las nueve y media. En esas cuatro horas alrededor de dos centenares de personas tuvieron la oportunidad de pasar por el salón Regio y saborear más de medio centenar de vinos, todos de champán, que elaboran en el vecino país gabacho más de una docena de maisons . Como los espumosos no eran precisamente del calibre de esos que exponen los súper con plateados colores, llenos de guirnaldas y con carteles de oferta, su consumo estaba restringido a las personas poseedoras de la correspondiente invitación, que eran fundamentalmente técnicos vinculados a bodegas y a denominaciones de origen, comercializadores y hosteleros de diversos lugares de Galicia. Entre ellos estuvieron el director técnico del Consello Regulador de Valdeorras, Jorge Mazaira ; el enólogo de la bodega de O Ribeiro Coto de Romariz, Sebio , y la sumiller Rocío Muíña . En determinadas situaciones hablar de dinero casi siempre es asunto de nuevos ricos y de mal gusto, sin embargo, como tributo a la información hay que matizar que las botellas catadas y consumidas ayer tenían precios (de mayorista) entre 20 euros y 150, con una media de 60. Por tratarse de un público ya iniciado o especializado, muchas cuestiones se dieron por sabidas, como que son vinos que se adaptan a todas las circunstancias y maridan con cualquier plato, sin necesidad de que tengan que sonar a la vez las campanadas en la televisión. Pueden tener hasta 13 grados y, según sean sus características, la temperatura de servicio ideal va desde los seis a los diez grados. Las catas de vinos en general no son aptas para quienes siguen el método del inglés con mil palabras, porque la riqueza léxica empleada es asombrosa. Además de las indicaciones de Mercedes González, ayer servidor tuvo la suerte de estar sentado al lado del compañero Luis Díaz , (muy bregado en el asunto de juntar letras pero también en el de evaluar vinos), que traducía a román paladino las sensaciones que me iba produciendo cada espumoso catado. Mercedes González no se limitó a comentar los tonos rubí intenso o las notas de frutas rojas, flores marchitas o turba, y si el carbónico es más o menos cremosito. También iba explicando datos de la maison elaboradora, de sus fundadores, incidencias y sistema de elaboración. Del mismo modo que en España el más conocido el el Don Perignon (San Periñón , en versión de El Cordobés), en Estados Unidos se asocia todo el champán a la marca Perrier Jouët. De los de ayer, para Luis (y para mí, que no procedía discrepar) el mejor, el de los hermanos Gosset. Fred Astaire y Ava Gadner tomaban con generosidad Piper Heidsieck y bordaban los papeles.