Idoia en la historia

JOSÉ RAMÓN ÓNEGA

LUGO

TRIBUNA | O |

27 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

LA fascinación de Galicia está en las catástrofes. Creíamos que se encontraba en el ubérrimo paisaje, en el encanto de sus gentes, en la mesa de esplendor y abundancia. Pues, no. Todo el mundo nos admira por las desgracias, por la fatídica concurrencia de lo negativo. Somos, en esto, protagonistas aunque la baraka nos abandone. Primero, fueron aquellos buques ya casi olvidados, el Casson y por ahí. Después, la pesadilla del Prestige que llenó de luto no solo el paisaje sino también la convivencia y la estima. En el verano vinieron los incendios, versión del infierno, y ahora, esta semana, el Ostedijk, que amenazó con las nubes venenosas de su carga. Como las desgracias nunca vienen solas, los talibanes de Afganistán nos quitaron a Idoia, que es como privarnos del alma. Idoia no es solo un soldado que dio su vida por la paz, sino un símbolo de que nuestro pueblo, el pueblo gallego, está presente en el mundo. De alguna forma, esta chica de Friol, con su sacrificio, nos ha regalado un lugar en la Historia.