Por los límites de Galicia y El Bierzo

C. Rueda | F. Albo MONFORTE

LUGO

En Oencia se conserva un camino por que el que llegaba el hierro de las minas de O Courel La antigua ruta fue labrada en parte en la roca viva y aún está empedrada

10 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

?erca de O Courel, al otro lado de las fronteras de Galicia, se encuentran las tierras de Oencia, con las que guarda un estrecho parentesco en todos los órdenes. Los viejos caminos que unían ambos territorios eran muy transitados antaño, ya que entre ellos había un importante trasiego comercial. Por estas vías se transportaba el hierro extraído de los yacimientos de Formigueiros, en O Courel, con destino a las ferrerías de Oencia. En dirección contraria circulaba el vino de El Bierzo y Valdeorras. Uno de estos caminos, que se conserva casi su integridad, es el del Rebolo, al que se accede desde el pueblo leonés de Arnado. Conoció un intenso tránsito de carros que llevaban el hierro de Formigueiros hasta la ferrería de Arnado. También era utilizado para llevar el ganado y los rebaños de cabras a los abundantes pastos de la cuenca del arroyo de Rebolo y las estribaciones del monte Montouto, en el lugar de As Veigas, en la sierra de Os Cabalos. Estos antiguos pastizales se encuentran hoy abandonados, debido a que el último trecho del camino ha quedado intransitable. Varios tramos de este sinuoso camino están empedrados y el resto fue labrado en la roca. En estos trechos se hacen evidentes los surcos que dejaron los carros en su constante ir y venir. La ruta empieza en las últimas casas de Arnado, en el barrio del Teso, tras rebasar una fuente pública. Al poco de empezar la ruta se puede disfrutar de una primera perspectiva del valle del río Rebolo, cuyo cauce discurre encajonado entre altas montañas y un espeso bosque. El camino baja hacia el río, cruza un pequeño arroyo y corre durante unos metros paralelo al Rebolo y a un canal de riego. Después empieza a coger altura, lo que seguirá haciendo hasta el final de su recorrido, en el monte Montouto. Los primeros prados que vemos son los de A Poula. Después, los de Os Abeiros, A Petada do Aire y, en las estribaciones del Montouto, los que están en As Veigas. Cuando se ha recorrido algo más de un kilómetro, el camino se estrecha durante unos pocos metros debido a un desprendimiento del terreno por el que discurre. Ésta es una zona particularmente escarpada y abrupta, con profundos barrancos que configuran un paisaje singular y de gran belleza. A la izquierda se encuentra el Sucanto Penedo, un lugar rocoso de difícil acceso, con una multitud de cuevas y grietas que al parecer dieron cobijo a los vecinos de Arnado que fueron víctimas de la represión durante la Guerra Civil. En el kilómetro 2,3 el camino se aproxima al cauce del Rebolo. El río tiene que salvar en este tramo desniveles, con lo que el rumor de las cascadas y los rápidos se vuelve constante. Unos metros más y el camino se llega a la ferrería del Val do Rebolo, de la que solamente quedan los restos de muros y del banzado. Fue construida en el siglo XV y trabajaba una media de 250 días al año. A continuación, el camino comienza a coger altura pasando por los lugares de Ridivireira y A Petada da Osa, donde se veían osos con cierta frecuencia hasta hace algunas décadas. Seguidamente está un interesante bosque caducifolio de montaña, la Devesa do Rebolo. A partir de aquí el paisaje sufre un cambio brutal, debido a los cúmulos de escombros de las canteras y a los incendios registrados. El camino continuaba hasta A Venta do Rebolo, donde empataba con el de Valdeorras. Subía al monte Montouto, pasaba por el Alto da Golada y finalizaba en A Seara, en tierras quiroguesas. El tramo recomendable es de 3,5 kilómetros. Si deseamos subir hasta el Montouto, tenemos 2,5 kilómetros más y con una fuerte subida, pero el camino se encuentra en mal estado, con tramos desaparecidos.