Una veta algo más enterrada

LUGO

Crónica | Reunión sobre las minas de cuarzo Los alcaldes de las zonas afectadas por la posible extracción afinan criterios con la Xunta, afirman que el proceso está lejos del final y dicen que sus intereses serán atendidos

23 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

La explotación de tres yacimientos de cuarzo en municipios de la comarca sigue en la misma situación en la que estaba la semana pasada: la Consellería de Innovación e Industria pidió a la de Medio Ambiente una revisión del estudio de impacto ambiental que autorizó las concesiones de explotación, decisión que fue precedida de un recurso de alzada contra esa autorización, presentado por varias asociaciones. No obstante, el asunto parece haber entado en otra vía, la institucional, según se desprende de las impresiones recogidas tras la reunión que representantes de los municipios afectados -Abadín, Vilalba, Castro de Rei, Cospeito, A Pastoriza y Riotorto- mantuvieron ayer, en Santiago, con el conselleiro de Innovación e Industria, Fernando Blanco. El color político de los protagonistas de la reunión -los municipios afectados están gobernados por el PP y el conselleiro milita en el BNG- no parece haber sido un obstáculo: el alcalde de Cospeito, Armando Castosa, subrayó el carácter cordial del encuentro y la «receptividade» mostrada por Blanco; el de Castro de Rei, Arturo Pereiro, destacó que las administraciones local y autonómica compartían criterios, y el de Vilalba, Gerardo Criado, recalcó la «actitude positiva» de la reunión. Un tamaño polémico La consellería no formuló declaración alguna tras la reunión. Sin embargo, lo que parece claro, a tenor de las expresiones de ayer, es que el tamaño de las cuadrículas parece exagerado para su explotación. La concesión denominada Alicia 5917 ocupa 93 cuadrículas (2.790 hectáreas) en Abadín, A Pastoriza, Castro de Rei, Cospeito y Vilalba; Karles 5919 tiene 70 (2.100 hectáreas) en Castro de Rei y Cospeito, y Pastoriza 5562, 29 (870 hectáreas) en A Pastoriza y Riotorto. Castosa recordó además que la empresa no había pedido todavía licencia de actividad en los municipios donde podría desarrollar su actividad; agregó que en ese caso los concellos deberían de contar con informes de la Xunta para autorizar la actividad, e incluso apuntó que con el tamaño actual la explotación de los yacimientos parecía poco viable. Criado, por su parte, opinó que los yacimientos podrían tener luz verde en algunos casos con modificaciones en sus dimensiones, aunque insistió en que la decisión debería ser analizada por la empresa y por la Xunta. Las vetas parecen, en cualquier caso, un poco más enterradas, aunque el tiempo dirá si llegan a ver la luz.