En directo | En una clase de Electromecánica El contacto con el mundo del motor satisface las inquietudes de los jóvenes, que confiesan que algunas de las materias obligan a realizar un esfuerzo de aprendizaje
05 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Un alumno ante una pizarra, en la que realiza una operación bajo la supervisión del del profesor y ante la mirada de sus compañeros, es una operación que puede darse en cualquier centro docente. Así ocurría ayer, poco después de la una de la tarde, en una de las aulas del IES Lois Peña Novo, en donde un grupo de jóvenes seguían la evolución de un compañero. ¿Por qué están aquí? Breixo Falcón tiene 19 años, viene todos los días desde A Guarda (A Pastoriza) y no oculta su interés: «Gustaríame traballar nun taller, gústanme os motores», dice. Como consecuencia de esas aficiones, no es extraño que también le guste conducir: se define como formal, y explica que nunca ha sido multado. A su lado está Daniel Taboada, que con 17 años tiene menos distancia de casa al instituto: es de la parroquia vilalbesa de Nete. ¿Sus prioridades? Muy claras: «Gústanme os coches, pero máis os camións», dice. Ese interés no se limita al conocimiento de motores de vehículos de gran tonelaje, sino que parece ir más allá: «Gustaríame conducilos, quero ser camioneiro», afirma. Ni siquiera los inconvenientes de la profesión lo alejan de esa aspiración: «É moi difícil, pero non me importa», asegura. Los dos manifiestan que las enseñanzas implican un esfuerzo y que el aprendizaje de las nociones técnicas los obligan a estudiar: «Non é só vir aquí», opina Daniel Taboada. A su lado, en cambio, Alonso Grandela, natural de Gueimonde (A Pastoriza), dice que le gustaría trabajar en un parque eólico. Mientras espera ese futuro, el presente parece grato, puesto que confiesa estar a gusto en el centro y no encontrar dificultad en los estudios.