A media voz El principal río gallego lleva tan poca agua en su tramo urbano que una persona habilidosa lo cruza por varios sitios sin mojarse, saltando de piedra en piedra
11 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El río Miño está registrando mínimos históricos de caudal, aunque la situación podría empezar a mejorar si aparecen las lluvias que ya asomaron ayer con suma timidez. Como apuntaba un pescador, estos días no sólo son innecesarios los equipos impermeables que utilizan, vadeadores , sino que quien sea hábil saltador podrá cruzarlo por más de un lugar con zapatos y sin mojarse, pasando de piedra en piedra. A la altura de la pasarela hay una corriente que tiene un metro de profundidad y poco más de ancho, y en el resto del cauce en ese lugar la profundidad media no supera los 25 centímetros. La escasez de agua permite ver todas las interioridades, como residuos o tuberías que desembocan en él. Aparentemente la situación no es alarmante, y sólo una rueda de camión atrae la mirada del paseante. Otras causas La sequía no es la única causa de que el Miño bordee la ciudad bajo mínimos porque al pasar por la estación potabilizadora tiene que pagar una cuantiosa maquila a sus habitantes, nada menos que unos 350 litros por segundo, que es el agua que consumimos, según las cifras difundidas recientemente por el Bloque. Parte de ese caudal lo recupera unos kilómetros más abajo, a la altura de la depuradora, aunque me temo que la calidad, ya de por sí deficiente, no será igual. Fauna Los 350 litros por segundo que pierde en ese tramo no se notarían mucho en el nivel del río, pero darían un buen respiro a los abundantes peces que se concentran estos días en las charcas que se forman entre las grandes piedras del fondo. Menos mal que los pescadores no se ceban y no se aprovechan de la situación porque, al menos ayer, no se veía a ninguno. Accesibilidad Algún pequeño rebaño de ovejas, vacas y caballos aprovechan los pastos en la misma orilla del río, en la que está accesible casi la única hierba verde que hay y que el resto del año no está al alcance del ganado por el riesgo de hundirse en el fango. Pero el agua no es la única que escasea, porque la zona estaba por la tarde bastante solitaria y falta de actividad, salvo un meditabundo anciano sentado en un muro o un tractor con una cisterna estacionados en la orilla y sin funcionar. El baja convertido en un Miñoto, que es uno de sus pequeños afluentes en la zona de A Terra Chá, comarca en la que también se están encendiendo las luces de alarma. En Vilalba, el Concello está abasteciendo con cisternas a núcleos de Arbol, Goiriz y Román. Lo mismo hace el de Meira con varias casas de Seixosmil, según confirma el edil Manuel Jartín , y parte de Xermade tendrá problemas pronto.