El nacimiento de un barrio

Juan Cancela LUGO

LUGO

ARCHIVO JUAN CANCELA

Crónica histórica | A Milagrosa Esa populosa parte de la ciudad tuvo un marcado carácter rural hasta que muy avanzado el siglo XX se inició su desarrollo urbanístico

01 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

CONSTRUCCIÓN DE LA IGLESIA. Un aspecto de las obras, en el año 1946, es el desgraciado accidente que se cobraría la vida de un muchacho que jugaba en los andamios en la zona de la cúpula VISTA AÉREA. Zona inmediata a la plaza da Milagrosa, del año 1992, antes del cambio y creación de nuevos viales AGRO DO ROLO. Antigua casa del dueño del Agro do Rolo, cambiada, y en vísperas de su desaparición definitiva a mediados de los 90. Los vecinos y visitantes que estos días se acercan a disfrutar de unas de las fiestas populares, que desde los años sesenta del pasado siglo se celebran en el actualmente populoso barrio de A Milagrosa, se preguntaran sin duda cómo se ha desarrollado y cómo se han mantenido tantos años unos festejos fruto de la tenacidad de sus habitantes y de su espíritu de solidaridad. La historia de este popular barrio es muy antigua. El acueducto romano, que partiendo del Castiñeiro, a través de la rúa Mazaira y siguiendo el actual trazado de la calle Milagrosa, la Plaza y rúa Pintor Luis Seoane, se internaba en la vieja urbe romana. En el siglo XVIII, se producen importantes transformaciones en esta zona, motivadas por la construcción de la nueva carretera a A Coruña y la remodelación y aumento desde la rúa de As Fontes, del acueducto romano por parte del obispo Izquierdo. Pese a que a excepción de la villa romana localizada al ejecutar la instalación del gasoducto, en A Piringalla, y el hecho de no realizar excavaciones sistemáticas que pudiesen desentrañar otros aspectos del pasado, no podremos más que aventurar que esta zona estuvo casi despoblada hasta épocas recientes. El aumento demográfico de finales del siglo XIX, aconseja la creación de una nueva entidad parroquial, ya que los fieles de la zona que posteriormente formaría el barrio de la Milagrosa, pertenecían a la feligresía de Albeiros, entidad dependiente de la iglesia de Santiago A Nova. El obispo Aguirre en el decreto publicado en el Boletín Oficial del Obispado de 1890, indica «Toda la calle de la Estación hasta el punto de encuentro de la vía férrea y la carretera de Castro, y todas las demás calles, plazuelas, rondas, etc., que pertenecen a Santiago de Lugo, y están situadas al norte de la Calle de la Soledad, Ruanueva y carretera vieja de La Coruña, que son de San Lorenzo de Albeiros hasta las llamadas (casas) de Portas inclusive y las del principio del camino llamado corredoira de Romay y más que se edifiquen en él a la distancia de ciento cincuenta pasos de dicha carretera». La parroquia de Albeiros pasa a formar curato con la nueva de San Froilán, funcionando desde 1893. Agro do Rolo Hasta los años cuarenta la imagen del barrio era eminentemente rural, unas casas de labranza y nuevos edificios de planta baja o una planta, con corrales o cuadras anexas, en las que paulatinamente se asentaban naturales de diversas zonas de la provincia, principalmente del municipio de Friol, se delinean las nuevas calles, que toman el relevo a las fincas separadas por «chantos» y agros como el del popular personaje denominado El Rolo. El acueducto que con unas arcadas de pizarra y registros trapezoidales de cantería, atraviesa lo que sería la futura plaza de A Milagrosa, caminos y corredoiras, mientras al lado de la avenida de A Coruña va consolidándose una estructura de casas bajas y calles laberínticas; el actualmente conocido como Barrio Feijoo. La economía de los lugareños alterna oficios como los relacionados con la construcción, las tareas agrícolas y la crianza de animales de corral. En este contexto, nace el antecedente más inmediato de una parroquia que dará nombre a todo un barrio, de la mano del recordado don José Fernández Núñez El 20 de diciembre de 1942 alquila un bajo en el edificio que actualmente ocupa el estanco Rouco, en la esquina Perpetuo Socorro con la avenida de A Coruña. Aquí se instala la capilla de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, donde los días de precepto, a las diez de la mañana, se celebraba misa y se tenía reservado el Santísimo Sacramento. Se adquieren en septiembre de 1945 tres parcelas con una superficie de 4.229,90 metros cuadrados por un importe de 147.500 pesetas. El obispo de Lugo, Rafael Balanzá y Navarro pone la primera piedra el día 23 de febrero de 1946, tras la felicitación hecha pública el día anterior por el alcalde, Manuel Portela Nogueira, «por la grandísima importancia y necesidad que tan hondamente se hacía sentir». Los planos y memoria del edificio, redactados por el arquitecto municipal Ruperto Sánchez Núñez, por la cantidad de 4.800 pesetas fueron ligeramente modificados ya que la terraza propuesta para el tejado con su balaustrada, se juzgó conveniente sustituirla por un tejado a cuatro aguas. El contratista Rodolfo Lama Prada, tendría la estructura de los muros y cubierta rematadas el 17 de Junio de 1948, cobrando 1.626.260,40 pesetas, a lo que se añadirían las campanas y el reloj adquiridos a la viuda de Murúa en 63.311 pesetas. Capilla La capilla de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, instalada en el lateral de la nueva iglesia sería el lugar de culto desde el año 1961 cuando remata las obras José Gómez González, por un importe de 854.646 pesetas. Las vidrieras artísticas las realiza Vidrieras de Arte de Bilbao, La Unión Cristalera y Vidriería Lucense en el año 1958.