Al final de todo, mucha calma

La Voz X.M.P. | VILALBA

LUGO

Crónica | Calidad de vida en la vejez Vivir de manera relajada es una posibilidad incluso en la tercera edad, y el gobierno local xermadino explica a los ancianos pautas para afrontar la existencia con optimismo

16 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Ver el vaso medio vacío o medio lleno es una elección, pero de esa elección se desprenden consecuencias que informan del estado de ánimo de cada uno y tienen consecuencias sobre la vida cotidiana. Sin embargo, ninguna actitud parece definitiva o irreversible, como se encarga de demostrar el Concello de Xermade. Este municipio, que comparte con los del entorno la existencia de un alto porcentaje de población envejecida, ha distribuido entre la población mayor, a la en los últimos meses que dedicó diversos cursos que se celebraron en varias parroquias, un decálogo de consejos que ayudan a que las personas vean la vida desde una perspectiva «menos traumática y más relajada». Relajarse y respirar profundo es el primer paso, con la convicción de que la relajación borra los pensamientos negativos y purifica el cuerpo. El siguiente es hacer lo que se piensa, lo que ayuda a evitar las conductas contradictorias y la sensación de fracaso. Mover el cuerpo es el tercero, ya que la actividad física aumenta el optimismo. Mover el vestuario es el cuarto, dada la convicción de que verse bien es una manera de sentirse bien. Mover los sentidos hacia los demás es el quinto, lo que equivale a no sentirse el centro del universo. La segunda mitad de las recomendaciones se inicia con el descanso, puesto que dormir bien mejora el ánimo diurno. La séptima recomendación es saber ver el lado positivo de las cosas, desde la perspectiva de que la serenidad y el autocontrol son compañías muy apropiadas en los malos momentos. Huir de las comparaciones es un camino muy recomendable para que uno se acepte tal cual es. La novena pauta de conducta invita a vivir el presente y a rechazar la angustia por lo que aún no ha sucedido; y olvidar los detalles es la décima idea y una vía indicada para no llegar a la desilusión por no alcanzar la perfección. Quien no olvida los detalles es el Concello xermadino, que divulgó esas normas entre la población mayor de todo el municipio.