Caso puntual

LUGO

ADARVE | O |

29 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

¿ES TAN difícil ayudarle a una familia, gitana para más señas, a encontrar una vivienda? Para una institución, tres en este caso, desde luego que no. Hace falta voluntad y especialmente política. Es más fácil cerrar los ojos y desentenderse de una mujer embarazada, a punto de dar a luz y que desea tener una casa para criar a unos hijos que manda a la escuela, que andan limpios y bien alimentados. A las autoridades se les llena la boca cuando hablan de erradicar el chabolismo, de ayudar a facilitar una vivienda digna a quien lo necesita y especialmente de integración. Pero, ante casos concretos, se lavan las manos y se lanzan la pelota unos a otros, mientras despilfarran fondos en proyectos muchas veces inútiles. La familia Cortiñas asegura que no pide que le regalen una casa, sino que quiere que le alquilen una y que tienen el dinero del paro que cobran los dos para pagarla. Los Cortiñas tiene el apoyo de una asociación que trabaja con gitanos y que los conoce, con nombres, apellidos, y que sabe que se merecen una oportunidad para integrarse.