Aprender de otros

CRISTINA LÓPEZ

LUGO

ASUBÍO | O |

15 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

SON MUCHAS las ocasiones en las que los seres humanos le encontramos justificación a la frase de «ata morrer, aprender» y estos días se están dando nuevas muestras de ello. Las personas podemos aprender de nuestros propios errores, pero también podemos tomar ejemplo de lo que otros hacen, quiero decir, de lo que hacen bien. Nos lo demuestran los artesanos con su trabajo diario. Una labor de años que hasta tal punto se está perdiendo, que hoy incluso nos llama la atención que haya jóvenes que se dediquen a trabajar el barro o a hacer cestos. Más se sorprenden los niños que contemplan con ojos como platos a cualquiera de esos artesanos, que nada parecen conocer de la era de la globalización. Un poco más globales son los números uno de los deportes de motor. De los mensajes que nos lanza Alonso a través de la radio o de la televisión, o de los que utilizarán la imagen del meirense Sergio Vallejo para una campaña del Concello lucense, podemos aprender que la velocidad solamente es buena en las pistas de fórmula 1 y que si bebes, es mejor que no conduzcas.