? estas alturas es difícil identificar en el Ayuntamiento de Lugo a socialistas y nacionalistas como dos grupos que compartieron gobierno local durante cuatro años. La creciente tensión entre los dos grupos en el ámbito local, con claro reflejo en las sesiones plenarias, permite lecturas de más amplia proyección territorial. Los nacionalistas han hecho en Lugo del frente laboral el ariete con el que pretenden romper la mayoría absoluta de que goza el PSOE. Consciente de ello, el alcalde trató ayer de demostrar que al Bloque no le preocupan algunos de los grandes problemas que tiene el municipio, como la consecución de suelo industrial. López Orozco intentó también demostrar que ha conseguido abrir una vía de negociación con los sindicatos -recordó el acuerdo del 5 de mayo- que permitirá -dijo- que, paso a paso, se construya «a escaleira do encontro». Dureza La moción que presentó el BNG difícilmente podía ser admitida por el gobierno local, dado que en su primer punto pedía la renuncia del concejal de Régimen Interior. Orozco defendió el papel de su delegado y acusó a los nacionalistas de estar fuera de la realidad. Recordó que el BNG formó parte del gobierno local, y que el PP gobernó en varios mandatos y no hubo relación de puestos de trabajo en el Ayuntamiento. López Orozco destacó igualmente que el primer baremo para contrataciones fue negociado por él. El nacionalista Lage acusó al alcalde de provocar el descrédito del Ayuntamiento. Afirmó que mantiene un «sistema clientelar como o que coñecemos no pazo de San Marcos». Advirtió: «Vostede siga cometendo irregularidades, xa verá onde acaba». Afirmó que el BNG ejerce como oposición y que hace propuestas en todas las materias, salvo, admitió, en asuntos deportivos. El Partido Popular, por boca de Díez de Castro, hizo un repaso crítico a la situación laboral en el Concello y anunció que apoyaría al BNG si matizaba que la renuncia de Corredoira se refería únicamente a sus responsabilidades como edil de Personal. Así fue y PP y BNG votaron juntos, pero la fuerza de la mayoría socialista impidió que prosperase la moción nacionalista.