La rebelión de los papás

E. Montenegro VIVEIRO

LUGO

XOÁN SOLER

Crónica | Mariñanos reclaman poder entrar en las consultas de obstetricia Futuros padres se sienten discriminados porque en el Hospital de la Costa se restringe su acceso a la revisión mensual acompañando a sus parejas embarazadas

21 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Pocas cosas hay que despierten tantas emociones diversas como ver por primera vez la cara del bebé recién nacido. Con el parto se despejan dudas y los progenitores respiran aliviados: todo ha salido bien y el niño es perfecto y guapísimo. Hasta ese momento, y a lo largo de cuarenta y dos semanas, junto a los cambios del cuerpo femenino, la realidad de la maternidad se percibe a través de una máquina, el ecógrafo, cada vez más perfeccionado y que, en algunos casos, es capaz de dar a los padres una fotografía perfecta del pequeño envuelto en la calidez del vientre materno y creciendo. La visita mensual a los servicios de ginecología y obstetricia de los hospitales suelen ser por ello, en la mayor parte de las ocasiones, todo un placer para los futuros papás y mamás. Pero ese contacto mensual, a veces está restringido solo a las madres; los papás, tras pedir permiso en el trabajo para acompañar a su pareja, se quedan compuestos y sin poder traspasar la puerta que los lleva a un mundo diferente, y eso ha enfurecido a algunos progenitores, usuarios del servicio del Hospital da Costa. Estos futuros papás han puesto en marcha una campaña de recogida de firmas en la que piden al centro sanitario que no se les discrimine, que les dejen entrar a la revisión con las madres. Eliminar barreras En un escrito de dos páginas que aparece expuesto en centros de uso público en Viveiro denuncian lo que denominan «trato discriminatorio a los padres», reconociendo que el servicio «funciona adecuadamente» en otros muchos aspectos. No es una situación que ocurra siempre, pero resaltan que «los mismos médicos que en la sanidad pública dicen que los papás no pueden pasar, si lo permiten en sus consultas privadas». Los promotores de la campaña aseguran «no entender» por qué en otras consultas se permite entrar a los pacientes acompañados y el obstetricia depende del médico que toque. Y hablan de eliminar barreras. Porque los argumentos concluyen solicitando que se elimine la puerta, como barrera física de separación entre los miembros de la familia, medida que supondría «eliminar la barrera psicológica de verse excluidos», toda vez que la maternidad es cosa de los dos miembros de la pareja.