Un constructor fue juzgado tras desplomarse una granja de Vilaxuste

La Voz LA VOZ | LUGO

LUGO

?n constructor y el representante de una empresa de prefabricados de hormigón de Sarria fueron juzgados ayer después de que se desplomase parte de una nave destinada a albergar ganado en la parroquia de Vilaxuste, en Portomarín. Un hijo de los propietarios de la granja resultó herido. Tras el desarrollo del largo juicio, el fiscal retiró la acusación de lesiones imprudentes que hacía a José Varela Cabana, el encargado de la construcción y rebajó la petición a Ángel Tourón Vázquez, el otro imputado. El suceso ocurrió el 6 de julio del año 2000. Según un informe de la Guardia Civil, varias viguetas se cayeron, lo que provocó el desplome de planchas de uralita de la techumbre. Algunos pórticos de la nave presentaban grietas. Uno de los aspectos en torno a los que giró la vista, que tuvo lugar en el Juzgado de lo Penal número 2 de Lugo, fue determinar si la caída se produjo por defectos constructivos o como consecuencia de una máquina autocargadora que chocó con alguna estructura. La obra se ejecutaba sin licencia municipal y sin proyecto. Pese a ello, la Xunta pagó una subvención al propietario. Agua al cemento El constructor dijo que él sólo había asumido el encofrado, la colocación del bloque, las bases y los suelos. Resaltó que, en todo momento, fue dirigido por el propietario de la nave que era quien le había contratado. «El propietario era el que mandaba siempre. Yo no soy arquitecto y no sé si la obra se iba a caer o no, por lo tanto no podía asumir responsabilidades», dijo. Recordó que el propietario sabía mucho de obras y negó que le hubiese echado agua al hormigón, como se había llegado a decir en algún momento. Varela Cabana, tras el juicio, quedó libre de las imputaciones efectuadas por el fiscal, no así de las que planteó la acusación particular. El otro acusado explicó que él, cuando el dueño de la nave fue a adquirir las viguetas le dio tres folios explicativos de las medidas para que se adaptase a las mismas y, posteriormente, hizo el montaje porque, aclaró, podía llevarlo a cabo sin problemas. «No montaría las viguetas si no tuviesen apoyos suficientes», aclaró. También recordó que cuando estuvo en el lugar, tras ocurrir el percance, había una máquina autocargadora en la nave. Finalmente, el fiscal pidió que le impusiese una multa de 2.880 euros. «Limitábame a pagar» Manuel Rodríguez Varela, el propietario de la granja explicó que él no tenía ni idea de construcción y que era el constructor quien tomó todas las decisiones. «Eu limitábame a pagar», recordó. También negó que la máquina autocargadora hubiese tocado a alguna de las estructuras y, en su opinión, los daños que presentaban algunas de ellas pudieron deberse al transporte. El juicio, que empezó pasadas las diez y cuarto de la mañana no finalizó hasta las seis de la tarde. Prestaron declaración más de treinta testigos, entre ellos varios peritos y guardias civiles.