TRIBUNA | O |
22 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.LO SUCEDIDO con el Conseller de la Generalitat catalana Sr. Carretero, de ERC, arremetiendo contra el presidente Zapatero al que calificó como «españolista demagogo» culpándole de que a su juicio- y al mío, pero por razones diferentes- el proceso del Estatut está resultando un verdadero desastre, es algo totalmente inaceptable. Y lo es, porque quien participa en un gobierno de coalición, que ha hecho bandera principal de su acción política el impulso de la reforma estatutaria catalana, no puede desentenderse a conveniencia de las exigencias que para él comporta ser miembro de ese concreto gobierno. Y aun es más inaceptable que invoque su derecho a expresarse libremente, no se disculpe y lo que es más chusco, no haya sido cesado por el celebre Maragall, que amagó y recogió velas. Bueno eso da idea de lo que está siendo el tripartito catalán. Y viene especialmente a cuento este incidente, porque percibo en Galicia algo similar. Casos hubo y habrá que dejen constancia de lo justificado de mi apreciación. Y si no una muestra, la que ofreció el conselleiro Blanco aireando quejoso que no acompañó a Touriño en su periplo americano, porque no se le invitó. Digo yo que es miembro del Gobierno que preside, no tanto que, por lo que se ve, dirige el Sr. Touriño. Bueno, si se está en un gobierno hay que estar. No se puede ser gobierno por la mañana y oposición por la tarde o cuando conviene. Claro que gobernar es difícil. ¿No lo sabían? En fin, es claro que a algunos el cuerpo y la militancia les reclama otra cosa. Pero habrá que pensar si quien así actúa, por no saber estar y conducirse como gobierno, sencillamente expresa incapacidad para asumir la actitud propia de un gobernante. Y sus socios ya sea en fórmula de tripartito o bipartito, merecen por admitirlo algún reproche. ¿No les parece?