TRIBUNA | O |
10 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.ADEMÁS del parece que «inevitable» cambio de «orientación» de RTVE, que ha orientado la señora Caffarel, designada como consecuencia de la nueva Administración, esta dama pretende revolucionar la casa sin resolver el problema. La revolución es un despido masivo y parece ser, que también, el cierre de las emisoras territoriales hagan menos programación propia. El problema, que no se soluciona así, no es otro que la deuda escandalosa del ente público televisivo. Vale que el Gobierno acepte modificar las normas del reparta de la publicidad que financia las teles, para hacer hueco -dejémonos de eufemismos, a la Cuatro de Prisa-Polanco y Gabilondo-; vale que no sean capaces de reducir la deuda de RTVE sino de amortizarla parcialmente cuando su cifra es escandalosa, acudiendo al expediente de dotar con carácter extra de un «socorro» con cargo al presupuesto que todos soportamos; vale que no se les ocurra reducir los gastos faraónicos y los programas contratados a productoras de amiguetes a precio de oro, que resultan ser bodrios y vale que nos condenen a tres horas de publicidad al día. Pero como contrapartida creo que todos tenemos derecho a una radio pública sin publicidad, y que sea de todos y para todos, esto es, que esté presente y sea un medio vivo, al menos en todas las provincias. Reclamo que RNE siga teniendo emisora en Lugo, y que programe y emita en Lugo. Pido que se respete a los profesionales, que «son» la emisora. Y si la señora Caffarel no lo sabe arreglar de otro modo, que la cambien, con o sin comité de sabios. Pero en Lugo, emisora y viva «please».