Análisis | El maíz, un cultivo en alza La facilidad con la que se obtiene la cosecha, la reducción de gastos que supone y la energía que proporciona explican su creciente presencia en tierras de labor
02 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.El maíz está de moda. Tiene partidarios y algún que otro detractor, que relacionan su creciente presencia con cambios en los ecosistemas de la comarca chairega. Sin embargo, técnicos y ganaderos destacan que es relativamente fácil de producir, que permite a las explotaciones reducir costes y que es un alimento eficaz para las reses. Juan Carretero, técnico de la oficina de Extensión Agraria de Vilalba, recuerda que a la expansión del maíz contribuyeron las ayudas incluidas en la Política Agraria Común (PAC), que ofrecían distintas cuantías para fincas de secano y de regadío. Una de las principales del cultivo, dice, consiste en la técnica de siembra directa, que evita la necesidad de roturar el terreno. Con este método, además, se incorporan un abono químico, un producto que actúa frente a gusanos y un insecticida que frena los ataques de los cuervos. Tres o cuatro meses después ya está listo para ser recogido. Carretero destaca además que la mayor presencia del maíz coincide con una tendencia a la regresión en cultivos tradicionales como la patata, que dan más trabajo y que acusan el descenso de la población rural. El maíz absorbe nitrógeno, pero Carretero subraya que no lo hace en cantidades muy elevadas y que esa situación puede contrarrestarse vertiendo otros materiales en la tierra: «É unha saída que se lle dá ao purín», afirma. Tampoco olvida una dimensión económica del cultivo: «Afórrase diñeiro», manifiesta. 23 kilogramos al día Quien sí asegura que este cultivo permite reducir gastos es el ganadero Celso Folgueira, socio de una Sociedad Agraria de Transformación (SAT) de Crecente (A Pastoriza). Las 148 vacas de leche de la explotación comen al día 23 kilogramos de maíz, que procede de las 30 hectáreas de terreno dedicadas a este cultivo. 12 kilogramos de concentrado y nueve de silo de hierba completan, sin contar el agua, la dieta diaria de los animales. Cada hectárea de tierra produce al año unas 50 toneladas de maíz, mientras que de esa misma cantidad de superficie no se logra ni la mitad de hierba en un año; por otro lado, el maíz nota menos las oscilaciones meteorológicas: «A herba en Galicia depende moito do tempo; hai que facer varias cortas e non todas saen boas», dice. Si las vacas no tuviesen el maíz como uno de sus principales alimentos, comerían más concentrado del que toman ahora. Cada kilogramo de esa sustancia cuesta unos 20 céntimos. Folgueira comparte la teoría de que el maíz es cómodo de cultivar, ya que explotaciones como la suya encargan los trabajos de preparación del terreno y de recolección: la imagen del trabajo variado de sol a sol parece haber quedado, pues, superada. Estabilidad Pero no solo parece cómodo y económico sino beneficioso para los animales. Javier Murias, nutricionista, subraya que el maíz tiene entre sus principales características la de ser un alimento «moi enerxético e moi estable», y agrega que es más difícil conseguir los alimentos energéticos que los que contienen proteínas -presentes, explica, en la soja o en la alfalfa-. También recalca que el maíz nota poco los cambios climáticos: «Só acusa un verán moi forte», opina.