Crónica | Una villa en expansión La llegada de firmas forasteras y las inversiones públicas han multiplicado las posibilidades de una localidad que se confirma como una zona de crecimiento en Terra Chá
28 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.«Somos un dos motores económicos da Terra Chá sen dúbida». La frase -pronunciada ayer por José Ángel Díaz, portavoz de la asociación de empresarios del polígono- parece resumir un estado de ánimo, aunque tampoco se puede olvidar la evolución reciente de Castro de Ribeiras de Lea para encontrar una justificación a sus palabras. Un mercado ganadero que se ha adaptado a los nuevos tiempos, un polígono al que empiezan a llegar empresas de otras localidades e incluso de otras provincias y una estimable concentración de puestos de trabajo del sector público son algo así como la mezcla de vitaminas, proteínas e hidratos de carbono gracias a la que Castro ha crecido en los últimos años. El sector público está presente desde hace años -el hospital psiquiátrico o la Granja Gayoso Castro, por ejemplo-, se amplió recientemente con la construcción del IES Trapero Pardo y todavía espera novedades -la guardería, ya terminada, empezará a funcionar este año, mientras que el centro de salud está construyéndose-. Por otro lado, servicios gestionados por la iniciativa privada -la residencia de asistidos, perteneciente al grupo Mapfre Quavitae- han generado nuevos puestos de trabajo. No puede sorprender, pues, que hasta el equipo de fútbol se haya sumado a esa tendencia al alza y se mueva con holgura en el grupo norte de Regional Preferente, ante equipos de más historia y de localidades con más habitantes. Pero el pasado o la demografía parecen factores poco potentes para frenar la expansión en todos los frentes de una villa que está en plena fase de despegue. Por algo está a pocos kilómetros del aeródromo de Rozas.