Crónica | Conservación del patrimonio La parroquia vilalbesa de Santa María encarga un estudio para calibrar el coste de la restauración de un retablo, y prevé pedir la colaboración de los fieles para afrontarla
17 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.El arte se conserva entre todos. Algo semejante es la impresión de los responsables de la parroquia vilalbesa de Santa María, que prevén solicitar colaboración de los fieles para afrontar el coste de las mejoras que precisa el altar mayor del templo, construido, igual que la iglesia, a finales del siglo XIX. El sacerdote Uxío García Amor, integrante del equipo pastoral que atiende esta parroquia y otras de Terra Chá, explicó ayer que los trabajos necesarios afectarían a la madera y a la pintura de algunas tallas, mientras que el sagrario y los altares laterales quedan excluidos de las obras, al igual que la imagen de San Ramón, mejorada en los últimos tiempos. La idea de realizar los trabajos -con los que se protegerá, dijo García Amor, la «calidade artística» del templo- fue sugerida en Navidad por el cardenal Rouco Varela en una de sus habituales visitas a su localidad natal. La parroquia encargó sendos estudios, acompañados de presupuesto, a dos empresas de restauración, y la respuesta de una de ellas apunta a un coste de unos 25.000 euros. García Amor manifestó ayer que esa cantidad se cubriría con algún fondo de la parroquia y con aportaciones de los vecinos, cuya actitud de colaboración con la Iglesia agradeció. Si prospera la iniciativa, se completará un proceso de mejoras en la iglesia que en los últimos años ha incluido la reparación de los órganos y la renovación del sistema de calefacción. Esta última operación se llevó a cabo hace varios meses, y su presupuesto, que rondó los 10.000 euros, se cubrió con aportaciones de la parroquia y de los vecinos. Otro trabajo ya comentado ha sido el de pintar paredes interiores en las que se notan los efectos del anterior sistema de calefacción y los muros laterales exteriores, aunque por ahora se da prioridad a la restauración del altar. Mientras tanto, agrega el sacerdote, el estado general de conservación de la iglesia se considera bueno.