La leche hiela los corazones

Xosé María Palacios Muruais
Xosé María Palacios CASTRO DE RIBEIRAS DE LEA

LUGO

PALACIOS

En directo | Impresiones de ganaderos Los productores se quejan de los bajos precios, recuerdan que hace veinte años ganaban más que ahora y comentan con especticismo el futuro del sector

01 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Cercano ya el mediodía, en el mercado ganadero de Castro de Ribeiras de Lea queda poco ganado. Las transacciones se realizan en las primeras horas de la mañana y las últimas reses van entrando en los camiones. Lo que sí hay es presencia de ganaderos, más centrados en comentar la situación actual de los precios de la leche y las expectativas de un futuro en el que ven nubes algo negras que en analizar el movimiento del mercado semanal. El presente está marcado por unos precios que los ganaderos consultados consideran bajos; el pasado viene definido por el recuerdo de los tiempos en que la leche se pagaba algo más que ahora -de eso hace unos 20 años, según impresiones oídas ayer-, y el futuro, por un poco de incertidumbre. Luis Pérez viene de Outeiro de Rei, y comenta que en el mercado se nota la sensación que flota sobre el sector: «Non sei qué se pode facer, pechan moitas explotacións e ninguén quere quedar», dice. José Luis Gómez viene de Seixosmil (Meira), posee una explotación de 80 reses, y analiza la situación pensando en otros países y aportando cifras: «Non hai excedente de produción. Non hai stocks , e tráese leite francés ou portugués, que non é máis barato ca o recollido aquí», asegura. Pero además advierte que si a un productor se le paga el litro de leche a unos 30 céntimos y al consumidor le cuesta alrededor de 80, su conclusión es clara: «No medio queda moitísimo», opina. Planes de expansión Serafín Peteira es de Triabá (Castro de Rei), y su explotación reúne a más de 100 reses. Comenta que el precio está bajo con una expresión que podría parecer un juego de palabras pero que es un reflejo de la situación del sector. Dice que el precio no sólo baja, sino que además «baixa sen baixar», en alusión a que los ingresos de los ganaderos no aumentan mientras suben los costes de producción. Mientras tanto, el bar del mercado ganadero -que sólo abre los miércoles, día de transacciones comerciales, de seis y media de la mañana a cuatro de la tarde- pone una contrapunto de una cierta animación, con unos clientes que juegan a las cartas. El integrante de una de las parejas propone otra partida, y seguramente muchos de los ganaderos que pasaron ayer por el mercado también aceptarían seguir jugando con unas bazas más favorables que las de ahora. En el bar entra Roberto Lorenzo, concejal de Mercados de Castro de Rei, cuya impresión sobre el sector vale para reflejar la situación de este municipio, de Terra Chá y de buena parte de Galicia: «Se falla a gandería, falla todo», manifiesta el edil.