¿Quien salva a Dono?

X. Carreira LUGO

LUGO

En directo | Juicio por presunta falsedad en el Concello de Taboada El alcalde taboadés y el ex secretario municipal sacaron todas sus «armas» contra el portavoz socialista porque les denunció ante el fiscal jefe de Lugo

11 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?os horas exactas estuvo el alcalde de Taboada, José Jesús Ramos Ledo, sometido a los interrogatorios del fiscal jefe y de los abogados de las defensas en el juicio en el que fue acusado de presunta falsedad documental y de un delito contra los derechos individuales. En este tiempo el regidor tuvo tiempo para descargar casi todas sus armas dialécticas contra José Manuel Dono Pacín, el portavoz socialista, que fue quien le denunció ante la fiscalía. Fue precisamente éste el único aliado que tuvo este militar, en situación de reserva, que por lo visto, tiene una forma de trabajar que incomoda no sólo al alcalde sino también a algunos funcionarios. Es que Dono parece ser don erre que erre. Amparándose en su derecho y en el deseo de no defraudar a sus votantes presentó gran cantidad de peticiones al alcalde entre los años 2000 y 2001 pero, según el fiscal, apenas le respondieron aunque el fiscal y el ex secretario, también imputado, dicen lo contrario. Más o menos, el ex secretario vino a decir que durante algún tiempo no lo sacaba de encima. Estaba en su despacho mucho tiempo y el alcalde cree que obtenía la información que pretendía. Era tal la presión, según Ledo, que tuvieron que idear un sistema para atenderlo (dos horas por semana, los martes) sin embargo, a partir de ese momento, apenas hizo uso de la nueva fórmula. La versión del edil fue muy diferente. Aseguró que él no le daba la vara al secretario y que si mantenía una actitud persistente era porque no le daban las actas de la junta de gobierno, ni los decretos de la alcaldía, ni las certificaciones, ni tan siquiera le hacían caso cuando pedía plenos extraordinarios. Moción de censura El alcalde y Dono tuvieron buenas relaciones pero éstas ya forman parte de la historia. A Ledo se le atravesó, y parece que mucho, según dijo, cuando éste le presentó una «moción de censura encubierta» haciéndolo responsable de la muerte de tres personas en un accidente de tráfico ocurrido en el término municipal. «Es difícil asumir una acusación de ese calibre y, además, aprovechar para pedir mi renuncia», dijo. Ramos explicó que desde que entró Dono en la corporación y hasta el 30 de noviembre de 2001 trataron 44 mociones y contestaron 50 preguntas. Recordó, además, que el portavoz socialista aprovechaba la exposición de motivos de las mociones para insultarlo a él y a su equipo. «Cuando se constituyó la corporación, el primer saludo fue: vades saber o que é bon», explicó el alcalde. Cuando el edil fue interrogado le preguntaron, entre otras cosas, a qué se dedicaba y el tiempo que tenía libre. Dijo que no estaba dedicado en exclusiva al Concello porque tenía otros quehaceres. Cabría preguntarse, ¿Quién salva a Dono de este aluvión de críticas? Por lo de pronto, en la vista, el fiscal le cubrió las espaldas. Una de las claves del juicio fue la acusación de falsedad documental que pesa sobre los tres imputados (el alcalde, el ex secretario y un trabajador municipal que tenía diversos cometidos). El ex secretario trató de demostrar que le había entregado información de todas las cuentas del Concello y que de una, correspondiente a la Escuela Taller, no la había querido. Su abogado trató de avalar esta afirmación con la declaración, como testigos. de dos funcionarias. Las mordaces preguntas del fiscal a las dos empleadas municipales hicieron flotar en la sala un ambiente de tensión. Izaguirre trataba de demostrar que las funcionarias supuestamente mentían y que acudieron a declarar presionadas, entre otras razones, porque el alcalde y el ex secretario formaron parte del tribunal que las aprobó para conseguir su plaza. Polémica declaración Las funcionarias vieron y oyeron como el ex secretario le daba un documento al edil y este le decía que no le interesaba la cuenta municipal referida a la Escuela Taller. El fiscal sostiene que hasta en dos ocasiones distintas el Concello eludió darle información al edil sobre la polémica cuenta. Las omisiones, según el fiscal, son intencionadas y de las mismas «eran conscientes» el secretario y el alcalde que, sin embargo, negaron tal apreciación.