En directo | Atención a los mayores Personal del centro de la tercera edad de Castro de Ribeiras de Lea aplica a los enfermos de alzhéimer terapias variadas que luchan contra el deterioro
05 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Saber cuál es el nombre de los colores o saber qué sílaba forman dos sonidos representados con letras diferentes son dos formas de conocimiento. El conocimiento viene del aprendizaje, y el aprendizaje es una forma de triunfo, información que se guarda en nuestro personal disco duro para no borrarse. Hay, sin embargo, formas de conocimiento que a veces luchan contra un virus más personal que informático y cuyo resultado es parecido, pues también borra lo almacenado. Los enfermos de alzhéimer sufren ese problema, aunque en los últimos tiempos parece haber, al menos, actividades para ellos. La residencia de asistidos de Castro de Ribeiras de Lea, gestionada por el grupo Mapfre Quavitae, parece algunas mañanas un alegre colegio. La profesora es en realidad una psicóloga, y los alumnos, personas de avanzada edad que sufren alzhéimer en fases diferentes, lo que impone la división en grupos y la realización de actividades específicas para cada uno. La estimulación mental se imparte los lunes, los miércoles y los viernes para personas que han desarrollado menos la enfermedad; los martes y los jueves son los días de orientación a la realidad, sesiones dirigidas a pacientes con más deterioro. La primera actividad incluye cálculo o lenguaje; la segunda, tareas más sencillas, como preguntar el día de la semana. En total, una décima parte de las 172 personas que representan la capacidad total de la residencia sufren alguna dolencia degenerativa. Los enfermos, por lo que dice el personal que trabaja con ellos, perciben proximidad: «Sienten cercanía al ver que los llamas por su nombre», dice la psicóloga Marta Bande. La estimulación no puede ser la misma en un domicilio que en un centro asistencial, aunque Bande recalca que en una casa, aunque no haya personal específico, los enfermos pueden estar atendidos. El horizonte futuro no puede borrar la enfermedad, pero Bande subraya que todos los estímulos son útiles para ellos y que el apoyo familiar es básico. Por tanto, contra el virus del alzhéimer parece eficaz el antivirus del cariño.