La proximidad del invierno no le pasa inadvertida al Concello de Vilalba, que ya ha comprado, según aseguró Franco ayer, 2.000 kilogramos de sal para esparcir cuando el mal tiempo dificulte la circulación. Las heladas y, en menor medida, las nevadas son los principales inconvenientes que aparecen en el municipio y en la capital chairega durante el invierno, con unos lugares que además requieren especial atención. Calles como Quart de Poblet -con una notable pendiente y con frecuente tránsito de autocares de transporte escolar- y Chao Ledo, plazas como la de la Constitución y lugares de las afueras como O Rañego son escenarios del trabajo municipal, que cuenta con un vehículo prestado para esparcir la sal. El invierno pasado, muy seco y con días de temperaturas bajas, superó las expectativas iniciales del Concello, ya que se esparcieron unos 20.000 kilogramos de sal en calles y plazas para facilitar la circulación de vehículos y el tránsito de peatones. Las primeras horas de la mañana son el momento elegido para realizar esa operación. Pensando en los próximos meses, Franco declaró, pese a la prudencia que se impone al hablar de predicciones meteorológicas, que no se esperaban problemas de inundaciones sino más bien contratiempos como los de los días fríos del invierno pasado.