Además de persistir latente la amenaza de un nuevo desastre, la plataforma considera que la catástrofe del 2002 no finalizó y que se está confirmando lo que ellos habían anunciado: los efectos en la fauna acuícola. A estas alturas está constatado el descenso en las poblaciones y en las capturas en el litoral, lo que está causando gran preocupación en las cofradías de las zonas afectadas. De acuerdo con los datos aportados por González, los miembros de la cofradía de A Pobra do Caramiñal pasaron de coger 140 toneladas de almeja antes de la marea negra, a las 7 del último año. «Esto é una mostra significativa e unha chamada de atención», aseguró el representante de Nunca Máis en Lugo. Los dirigentes de la plataforma dijeron que, o se arbitran medidas de prevención o comienza una cuenta atrás para una nueva catástrofe, dado que el número de barcos que pasan frente a las costas gallegas con mercancías peligrosas va en aumento. Señalaron que están pendientes entrevistas con miembros de la Xunta.