Los vigueses fueron muy superiores y se adelantaron en el marcador en una cita marcada por las altas temperaturas, pero no cerraron la contienda y cedieron un empate
14 sep 2026 . Actualizado a las 23:05 h.El Celta sigue sin ganar y van seis partidos. Los vigueses se adelantaron en el marcador con un tanto de Ferran Jutglà antes del final de un primer tiempo en el que fueron muy superiores al Málaga, disfrutaron de un puñado de ocasiones para haber sentenciado en una segunda mitad abierta, pero les siguen faltando puntería y claridad de ideas en el último tercio, y, sobrepasado el 80, un córner permitió a Adrián Niño empatar de cabeza, tirando por tierra todo el trabajo del conjunto celeste en una contienda marcada por el insoportable calor. Además, Iago Aspas, que apenas jugó un rato, se marchó con una preocupante cojera y se perderá las dos citas de esta loca semana. Todo, en otro mal inicio de temporada y en una nueva evidencia de los problemas que el conjunto vigués arrastra en Balaídos una temporada más.
A la persona encargada de activar el botón de los horarios habría que recordarle que el cambio climático no pasó de largo por Vigo y que el partido de las dos de la tarde se inició a 30 grados, con una sensación de calor más propia del trópico y con una hierba que suplicaba agua a los cinco minutos de comenzar a rodar el balón. En ese contexto, el Málaga comenzó mejor, seguramente porque está más acostumbrado a estos sofocos. Los de Juanfran Funes arrancaron presionando alto y Joaquín provocó un par de fallos del debutante Sebastián Cáceres, uno de los cinco cambios en el once de Claudio Giráldez.
Pero seguramente entre gota y gota de sudor, los célticos se acordaron de la hoja de ruta que Claudio Giráldez había dado para el partido de la quinta jornada de liga. La primera premisa era la concentración y los vigueses se juntaron y superaron el momento de duda, con el Málaga teniendo el balón, pero sin ninguna ocasión.
La segunda premisa era madurar la contienda y, bajo ese amplio manto, el Celta comenzó a ganar metros, a controlar el partido en campo contrario, a ajustar las marcas y a apretar la salida de balón muy alto. Faltaban verticalidad y aceleración ,y de primeras, hubo precipitación ante un rival que concedía bastante, así como un preocupante punto de vértigo de cara al arco rival. Como si cada vez que alcanzan la frontal se hiciera la noche. Un eclipse.
Porque salvo un mano a mano de Sergio Carreira con Herrera, las primeras llegadas fueron un dolor de definición. Nada con el tiro desde la frontal y menos dentro del área. Una buena salida de Javi Rueda acabó con centro y un mal remate de Jutglà, con Hugo Álvarez en mejor posición. Otra contra entre el catalán y el ourensano tuvo la misma suerte: no llegó a probar fortuna de cara al arco rival. Hugo González, con un tiro lejano, tampoco metió miedo.
Pero para entonces, el campo ya estaba muy inclinado y de la insistencia y la paciencia nació el gol que abría el marcador. Presionó Ilaix Moriba, robó el balón a un rival de espaldas, asistió a Hugo González y este, a Jutglà, que hizo todo lo demás: avanzar, temporizar y colocar el balón raso y pegado al palo para alojar el cuero en el fondo de las mallas. El tanto llegó a falta de cinco minutos para el descanso.
Tras el paso por el vestuario, el Málaga dio un paso adelante, presionó con más intensidad y el Celta comenzó a recular. De nuevo tocaba sacar la chuleta de la concentración y, en este caso, la del contragolpe. Y en una salida a campo abierto, Jutlgà corrió con el balón en los pies desde el centro del campo en busca del segundo tanto, pero se quedó asfixiado tras el último recorte y Herrero se hizo con la pelota sin dificultad. No fue la única llegada franca de los celestes en un segundo tiempo con menos control, que se rompía por momentos. En ese descontrol, Hugo González y Jutglà lo intentaron desde la frontal, con los balones cogiendo excesiva altura.
Superada la hora de partido, y con el sol pegando como nunca, Claudio Giráldez comenzó a refrescar el once. El primero en entrar fue Williot Swedberg, en busca de una contra definitiva, pero el sueco aún no arrancó en esta liga. Todavía fresco, le ganó la partida al central en un balón largo, pero no pudo ajustar el disparo y dos rechaces acabaron en el cuerpo de Herrero.
La falta de eficacia impidió que los celestes cerrasen el partido y, tras un par de avisos andaluces con tiros desde fuera del área, llegó el tanto del empate. Faltó concentración en un saque de córner y Adrián Niño, recién entrado, cabeceó a la red el gol del 1-1. El segundo tanto de estrategia encajado en seis días.
Era el minuto 83 y, a la desesperada, el Celta, ya sin papeles ni brújula y víctima de la precipitación, solo fue capaz de crear dos ocasiones. Una, en los pies de Hugo Burcio -que tuvo sus primeros minutos de la temporada-, con un tiro que fue bloqueado, y otra, en una rosca de Iago Aspas, que para empeorar la tarde, se pasó los últimos diez minutos cojeando sobre el campo y jugando de nueve para no dejar a los suyos con diez. Justo ahora que comienza Europa.
Ficha técnica:
1 - Celta: Radu; Cáceres, Yoel Lago, Marcos Alonso; Javi Rueda (Javi Galán, min.84), Miguel Román, Moriba (Burcio, min.74), Carreira; Hugo González (Williot Swedberg min.62), Hugo Álvarez (Driouech, min.74) y Jutglà (Aspas, min.84).
1 - Málaga: Alfonso Herrero; Rafita, Recio, Einar Galilea, Salinas (Berrocal, min.87); Larrubia, Izan Merino (Adrián Niño, min.67), Martínez, Joaquín (Juan Cruz, min.61); Dani Lorenzo (Puga, min.67) y Chupe.
Goles: 1-0, min.41: Jutglà. 1-1, min.83: Adrián Niño
Árbitro: Carlos Muñiz (comité aragonés). Amonestó a Yoel Lago (min.25) por parte del Celta.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la quinta jornada de LaLiga disputado en el estadio Balaídos ante 18.575 espectadores. Antes del partido se guardó un minuto de silencio por el reciente fallecimiento de la madre del portero del Celta Iván Villar.
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