DESDE EL ADARVE
21 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.EL PARO del transporte, que desorienta a muchos, estorba a todos e indigna a no pocos, está teniendo daños colaterales que difícilmente pueden ser atajados con escoltas de la Guardia Civil. Perjudica gravemente a las lonjas de Celeiro y Burela, que ya padecen unas malas comunicaciones para sacar el pescado hasta la A-6, y ven como los barcos de Gran Sol se desvían a Vigo o recalan en otros puertos del Atlántico para descargar sus capturas y el arrastre del día se para . Las dos semanas de parón se verán en sus resultados anuales y presumiblemente también en los de las empresas lácteas. Pero los perjuicios también afectan a un montón de trabajadores de empresas de todo tipo, desde las relacionadas con la construcción, a los mataderos que se ven en la tesitura de las ofertas para «coger vacaciones» cuando no las quieren ni las tenían planificadas, y que probablemente se verán abocados a dar el arreón en sus tareas para tratar de compensar el retraso sufrido. Es difícilmente justificable que Lugo lleve dos semanas medio paralizada.