En directo | Romería en el municipio begontino El famoso santuario y sus alrededores volvieron a llenarse ayer de gente con motivo de la fiesta anual, en la que se juntan la dimensión religiosa y la profana
24 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Doce y media de la mañana. Un tráfico como el que hay en el tramo de la carretera LU-541 que atraviesa el municipio de Begonte no se debe a una operación salida o retorno sino a algo que reúne ingredientes de ambas situaciones y también algo más. Mientras los vehículos avanzan con lentitud en ambos sentidos, grupos de caminantes avanzan en paralelo por los caminos cercanos a los arcenes. ¿Existe un súbito interés por el senderismo? ¿No hay horas más indicadas para caminar que las cercanas al mediodía? La respuesta poco tiene que ver con esos interrogantes. Es 24 de mayo, fiesta en el santuario de Os Milagros, y cientos de personas acuden, en coche o a pie, a cumplir con su cita anual. Por los caminos que conducen a la iglesia, situada a varios centenares de metros de la carretera, alternan devotos que van a cumplir con el rito religioso y conductores que buscan un lugar para aparcar. También alternan las edades -aunque el número de jóvenes es cada vez mayor, según explica el párroco, Ángel Vigo- y las procedencias -lucenses, chairegos y mariñanos se juntan en el lugar en un día como el de ayer-. Desde primeras horas de la mañana se suceden las misas. Pasado el mediodía, mientras los visitantes compran estampas marianas o cumplen con la tradición de poñer o santo , acaba una celebración religiosa y muy pronto empieza otra. «A xente cre», subraya el párroco, que recalca el interés de jóvenes por visitar el santuario: «los é o importante», afirma. Abundan las velas en las cercanías del templo, como también abundan los puestos que ofrecen todas las variedades que se pueden ofrecer en una fiesta: música de Nino Bravo o de Los Panchos, pan, rosquillas o cerezas. Cerca ya de la una de la tarde, la Guardia Civil de Tráfico sigue regulando la circulación de vehículos mientras los devotos se acercan a la iglesia o vuelven a sus casas. El buen tiempo acompaña a unos y otros de modo permanente y el sol preside la jornada, pero el que quiere protegerse también encuentra aquí un sombrero.