La seis Una mujer y su hijo fueron acusados de agredir al ex esposo y padre porque éste se dedicó a fotografiar al menor de sus vástagos durante un partido de fútbol
13 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Las desavenencias existentes entre un matrimonio roto llegaron al campo de fútbol de A Cheda y acabaron con una mujer y su hijo sentados en el banquillo de acusados, como consecuencia de la denuncia por lesiones que les formuló el ex marido y padre, respectivamente. Unas fotos fueron las que encendieron la polémica. Ahora ella y su hijo, de 20 años, residentes en Vilalba, se enfrentan a una petición de pena de siete meses de prisión que fue lo que solicitó para ambos el fiscal en el juicio celebrado ayer en el Juzgado de lo Penal número 2 de Lugo. Los hechos que les imputan sucedieron el 13 de marzo del año pasado en el campo de fútbol de A Cheda en el transcurso de un partido de infantiles en el que participaba el hijo menor del matrimonio que fue acompañado de su progenitor al que ese fin de semana le correspondía según el régimen de visitas establecido judicialmente. El fiscal sostuvo que la acusada increpó reiteradamente a su ex esposo por considerar que les estaba haciendo fotografías a ella y también a su hijo mayor que se encontraban en las gradas. En un momento dado, la mujer intentó quitarle la cámara pero él la apartó con el brazo, momento en que ella aprovechó, según la acusación, para morderle en un dedo. Mientras, el hijo mayor se acercó por detrás y, supuestamente golpeó a su padre con los puños por todo el cuerpo. Negaron los hechos Madre e hijo negaron las imputaciones que les hizo el fiscal. Ella dijo que no le había mordido y recordó que él se burlaba cuando le pidieron que no les sacase las fotos. El joven, por su parte, también puso de manifiesto que no había pegado a su padre. La versión del denunciante fue muy distinta. Explicó que hacía fotos a su hijo menor y, en el descanso, el mayor le empezó a insultar y recriminar por el hecho de hacer las instantáneas. Fue al final del encuentro, según él, cuando su ex esposa se le abalanzó para quitarle la cámara que acabó cayendo al suelo. Finalmente, resultó mordido en un dedo y atacado por su hijo mayor por la espalda. Negó que les hubiese provocado y que les intentase hacer fotos a ellos aunque dijo que, en algún momento, como por ejemplo a la salida de los vestuarios, pudiese haber retratado a los dos hijos. En el transcurso de la vista declararon los padres de otros futbolistas e, incluso, el entrenador del equipo en el que juega el menor. Éste reconoció que había separado del enfrentamiento al hijo mayor y a su padre pero dijo que no había visto ningún tipo de agresión. La fiscala del caso, en su informe, puso de manifiesto que los acusados habían agredido al ex marido y padre, respectivamente y calificó de provocación que hubiesen acudido al partido porque ese fin de semana el hijo menor le correspondía a su padre. Expuso que, aún cuando la presunta víctima hubiese sacado fotos a su ex mujer y al otro hijo, no habría mayores problemas «porque no había ningún impedimento». Hechos contradictorios La defensora de los acusados explicó que los hechos eran muy contradictorios y comenzó por explicar que el parte asistencial del Sergas no refería ninguna mordedura y sí arañazos que, explicó, se pudo haber producido en su trabajo lo mismo que un golpe en la parte de atrás de la cabeza. Recordó que la mujer era objeto de constantes acosos y planteó que si la juzgadora imponía alguna medida de alejamiento fuera para ambas partes.