A media voz Políticos del PP se reunieron en una comida a las afueras de Lugo. El obispo también se va fuera, a Roma, y un reconocido pintor visitó la muesta de la ONCE
19 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Con fijarse en las caras que tienen todos políticos que asistieron ayer a mediodía a una comida en el Mesón de Crecente, cualquiera constata la tranquilidad con que se tomaron los partidos la campaña electoral. Al fin, no había cargos en juego para nadie, por muy europeístas que se hayan declarado todos. Pero vamos a lo que íbamos, que es el cocido que unió a buena parte de los populares importantes de la provincia y de fuera. Por citar sólo a unos cuantos, estaba el presidente de la Xunta y vilalbés ejerciente, Manuel Fraga ; el presidente del PP provincial y vicepresidente de la Xunta y conselleiro de la Xunta, Xosé Manuel Barreiro ; el presidente de la Diputación y senador, Francisco Cacharro ; el también conselleiro (e invitado de honor) Xosé Santiso Miramontes ; la presidenta del Consello Social da Universidade, Manuela López Besteiro ; una larga lista de delegados provinciales encabezados por el de Presidencia, y una larga lista de comensales más presidida (encabezada) por José Pena Souto . Como ven, toda gente importante. Esto fue a mediodía, pero por la noche también hubo una cena en la que el anfitrión fue un político no menos importante, pero prometí no irme de la lengua, y ya saben lo celosos que somos periodistas y curas con lo del secreto profesional (o de confesión). Como saben, y posiblemente vieron ya, en el Museo hay estos días una exposición itinerante del Museo Tiflológico de la ONCE. Uno de los cuadros que se pueden ver y tocar es del lucense José María Prieto Lago que, dejando a un lado su circunstancia de ciego, se hizo un hueco en el mundo del arte. Ayer el autor visitó la muestra, en la que también hay maquetas, esculturas y piezas específicas del mundo de los invidentes. Siguiendo el magisterio del sucesor polaco de Pedro, el obispo, fray José Gómez , se nos va de viaje al Vaticano, donde permanecerá desde hoy hasta el día 2 de marzo. Es la visita ad limina , que según el rito eclesial, la realizan los obispos cada cinco años. La Biblioteca provincial estuvo el viernes especialmente concurrida, coincidiendo tres actos. Además de la entrega de unos premios, hubo una sesión de animación a la lectura y la actuación de un mago.