Las oficinas del consumidor recibieron multitud de denuncias y quejas en los últimos meses La Policía solicita que no se haga uso de las líneas 803, 806 y 807 para evitar sorpresas
29 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?ientos de personas fueron timadas a través del teléfono en los últimos dos meses en la provincia de Lugo. Una verdadera oleada de pequeñas estafas de estas características se produjo a través de los número 803, 806 y 807 que la policía solicita encarecidamente que no se utilicen por lo menos sin tener la completa seguridad de que su utilización es estrictamente necesaria. Becerreá, Vilaronte (Foz), A Terra Chá... Las quejas de afectados provienen de prácticamente todos los rincones de las comarcas lucenses. Fuentes de la Guardia Civil y también del Cuerpo Nacional de Policía confirmaron la avalancha de llamadas, especialmente a personas que viven en el medio rural, que se encuentran solas y que tienen una edad avanzada. No hay oficialmente una estadística del número de denuncias presentadas. No son muchas, explicaron desde los cuerpos de seguridad porque los afectados, en primer lugar, consideran que el hecho no les tuvo una gran repercusión económica y, por lo tanto, se abstienen de formular la denuncia. «Esto es engañoso porque se dieron casos en la provincia de que algunas personas ancianas llegaron a pagar hasta 300 euros en la factura mensual del teléfono, cuando habitualmente abonan 40. Esto se debió a que les llamaron prometiéndoles un premio, en concreto, cajas de aceite de oliva para todo el año. Tenían que ponerse en contacto con un 803 y desde el mismo les hicieron llamar hasta cinco veces distintas, algunas con esperas de hasta diez minutos», explicó un agente del Cuerpo Nacional de Policía. Las distintas oficinas municipales de información al consumidor, como por ejemplo la de Ribadeo, alertaron a la población para que extremase las máximas precauciones a la hora de la recepción de llamadas extrañas. El Concello de Lugo organizó el año pasado conferencias sobre el tema con la participación de algunos expertos. Parece, según la policía, que todas las advertencias son pocas porque el número de empresas que se dedican a estos timos aumenta cada día como consecuencia de los grandes beneficios que obtienen con infraestructuras y esfuerzos mínimos. Un agente de la Guardia Civil destacó que al menos tenían constancia de ocho fraudes y abusos que se producen a través de las líneas ya citadas que, desde octubre del año 2003, sustituyeron a los 906. Los datos del agente coinciden también con los que manejan las asociaciones de consumidores y las oficinas Omic. Ofertas de trabajo, regalos y premios, videntes, páginas web «gratuitas», concursos, líneas eróticas y consultorios son las principales ramas del gran árbol de los timos telefónicos. Revisando con detenimiento cualquier periódico de los que a diario llega al quiosco es posible encontrar hasta cien anuncios diferentes que facilitan teléfonos del 803, 806 y 807.