Sabe mirar a una mujer

| XAVIER LOMBARDERO |

LUGO

DESDE EL ADARVE

15 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

ISAAC Díaz Pardo confiesa que las llanuras argentinas llegaron a aburrirle en su etapa de emigrante. Y se lo creemos. En sus comienzos pictóricos ya prefería las benditas redondeces femeninas y aún hoy es fiel a su rebeldía a seguir pintando arrugas de ricachones. Los nueve lienzos que hasta febrero expone Caixa Galicia en Lugo, procedentes de su colección, dejan claro que Díaz Pardo sabía mirar a la mujer y que acaso su belleza pudo aliviarle la tragedia familiar y los oscuros años de posguerra. En La Barca de Caronte , -cuadro que estuvo expuesto pero ya no está en Lugo-, es la mujer de anónima espalda la que parece evitar que todo se vaya a pique. Y la luminosidad con que plasmó los cutis de la Maternidade y de María Antonia Dans es prueba de que en los cuarenta, cuesta creerlo, seguíamos vivos. ¿Para cuando una exposición de las fotos de Isaac a nuestro mundo?