Crónica | La responsabilidad civil de las sociedades cinegéticas Los tecores recibirán subvenciones de la Xunta para hacer frente a la drástica subida de los seguros que motivan los daños y accidentes provocados por jabalíes y corzos
20 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Los terrenos cinegéticamente ordenados (tecores), que sustituyen a los antiguos cotos de caza, han recibido un verdadero balón de oxígeno tras la firma del convenio por el que la Xunta financiará parte del coste de los seguros que deben suscribir obligatoriamente este tipo de asociaciones. El acuerdo firmado el pasado martes por el conselleiro de Medio Ambiente y los presidentes de la Federación Galega de Caza, y de la Asociación de Propietarios Rurais e Productores de Caza de Galicia, obedece a la importante subida de primas que han propiciado los cambios de la nueva Ley de Caza. Ésta determina que los tecores son los responsables de los daños en cultivos y de los accidentes de tráfico que causan jabalíes y corzos, fundamentalmente, en su jurisdicción. La Federación Gallega de Caza convocó ayer a los presidentes de todas las asociaciones cinegéticas a una reunión en Santiago, con el fin de informarles directamente del contenido del acuerdo alcanzado con la Consellería de Medio Ambiente. Inicialmente, la Xunta aportará un total de 560.000 euros a este plan, para poder financiar hasta un 60% de la prima suscrita por los tecores, sin sobrepasar los 0,30 euros por hectárea. El nuevo marco normativo introducido por la Ley de Caza, y el consiguiente traslado de la responsabilidad de los daños a las sociedades cinegéticas, ha propiciado una revisión al alza de las primas por parte de las compañías aseguradoras. La subida de los precios obedece principalmente a la frecuencia con que las pólizas deben hacer frente a accidentes de tráfico motivados por la irrupción de piezas de caza mayor en las carreteras. «Dos o tres accidentes de tráfico en un año son perfectamente posibles en la mayoría de los cotos y en estas condiciones no hay compañía que se quiera hacer cargo», explica el directivo de un coto del sur lucense, una zona especialmente rica en piezas de caza mayor. En este contexto, los tecores se ven obligados a hacer encaje de bolillos para cubrir su responsabilidad ante posibles siniestros. Establecido quién es el responsable de los daños, las aseguradoras elaboran listas negras de sociedades cinegéticas que no quieren ver ni en pintura (aquellas donde la riqueza de caza motiva más accidentes) y fijan nuevas primas cuya cuantía resulta difícilmente asumible. «La gente mayor va dejando la escopeta y ni el monte está para crear afición ni la mentalidad de los jóvenes favorece que haya relevo generacional en la caza», detalla el presidente de Val de Lemos para justificar la peliaguda situación económica de los tecores. Frente a la paulatina merma de socios, seguros que hace unos años se concertaban por poco más de 600 euros al año superan actualmente los 18.000 euros. Tecores como el de A Pobra do Brollón, cuyos terrenos lindan con un tramo importante de la N-120, se las ven y se las desean para encontran una compañía dispuesta a cubrir el riesgo de accidentes motivados por la caza. Si se confirma la cuantía de las ayudas de la Xunta, sus 18.000 hectáreas de superficie le reportarán una ayuda de 5.400 euros.